Encontradas sanas las dos adolescentes desaparecidas en Barranquilla: estaban en una fiesta

Las menores de 13 y 14 años fueron halladas sanas y salvas por el Gaula después de horas de búsqueda que mantuvieron en alerta a la ciudad. El caso desató alarma porque ocurría días después del asesinato de dos hermanas en Malambo, pero la investigación reveló que las jóvenes simplemente habían extendido una salida nocturna sin avisar a sus familias. Las adolescentes participaban en una rumba que se prolongó hasta la madrugada en Isla Barú.
El susto terminó bien en Barranquilla. Las dos adolescentes cuya desaparición encendió las alarmas en el norte de la ciudad fueron localizadas sanas y salvas por unidades del Gaula que las venían buscando desde la noche del 28 de febrero. El alivio llegó a sus familias y a una comunidad que vivía en tensión por el reciente asesinato de las hermanas Hernández Noriega en el municipio vecino de Malambo.
Cuando se reportó la desaparición de María de los Ángeles Sánchez Garrido, de 13 años, y Emily Sofía Borrero Tapias, de 14, los protocolos de riesgo se activaron de inmediato. La Fiscalía General de la Nación y la Policía Metropolitana temían lo peor: un posible secuestro, una retención extorsiva o la participación de estructuras criminales. Pero la realidad fue otra. Las jóvenes simplemente se habían ido a una fiesta sin decirle la verdad a sus familias y la noche se les fue de las manos.
Todo pasó el sábado 28 de febrero. María de los Ángeles le dijo a su madre que bajaría por un pedido de Rappi en el centro comercial, pero en realidad pidió un inDrive para dirigirse a la urbanización Alameda del Río. Su amiga Emily había asistido a un servicio juvenil en una iglesia cristiana y también pidió un inDrive, pero hacia el conjunto residencial Alondra, donde se iba a encontrar con ella para una fiesta donde participaban varios jóvenes, entre ellos un cantante vallenato que vivía en el edificio.
La rumba se salió de control. Se puso tan ruidosa que los vecinos se quejaron y la Policía tuvo que intervenir pasada la medianoche. Cuando los uniformados pidieron documentos, ambas adolescentes dijeron tener 17 años para evitar problemas. Pero cuando vieron que los policías se acercaban, simplemente salieron corriendo. Las vieron después en la panadería del centro comercial Jardín del Río, donde nuevamente tuvieron que escapar por la presencia policial.
Decididas a seguir la fiesta sin restricciones, el grupo se trasladó en camionetas hasta Isla Barú, donde permanecieron durante la madrugada. Allí las localizó el Gaula, que ya había rastreado sus movimientos gracias a cámaras de vigilancia, testimonios, registros de plataformas de transporte y otra información judicial. El hallazgo confirmó lo que nadie esperaba en medio de la angustia: no había secuestro ni delincuencia de por medio. Solo dos adolescentes que se fueron de rumba y no calcularon bien las consecuencias de no avisar a casa.
Aunque esta vez la historia terminó bien, el caso dejó en la mesa discusiones importantes sobre el control parental, los riesgos del mundo digital y cómo actúan las autoridades ante desapariciones de menores en un contexto marcado por la violencia contra jóvenes en el área metropolitana.
Fuente original: El Tiempo - Colombia