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En Líbano, los mercados luchan por sobrevivir mientras la guerra devasta la economía ya quebrada

Fuente: France 24 - Medio Oriente
En Líbano, los mercados luchan por sobrevivir mientras la guerra devasta la economía ya quebrada
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

Sidón, ciudad costera libanesa, se ha convertido en refugio de desplazados por los ataques israelíes, pero el antiguo zoco ve caer sus ventas dramáticamente. Los comerciantes enfrentan clientes sin dinero, precios disparados hasta 70 por ciento en algunos productos, y un país que ya estaba en crisis económica severa. Para muchos vendedores y compradores, mantener las rutinas en el mercado es un acto de resistencia cotidiana contra la incertidumbre.

Sidón no es simplemente una ciudad costera a 40 minutos de Beirut. Es hoy un puerto de emergencia donde familias enteras duermen en el paseo marítimo porque sus hogares quedaron atrás, en zonas devastadas por los bombardeos. Desde que Hezbolá abrió fuego contra Israel el 2 de marzo, Líbano se convirtió en campo de batalla, y ciudades como esta antigua fundación fenicia se llenaron de gente que huye de la violencia en el sur.

En el zoco antiguo, el comercio continúa pero apenas respira. Wissam, un vendedor de ropa de 43 años que heredó la tienda de su padre hace tres años, reorganiza constantemente su vitrina llamando a los transeúntes. "Desde que empezó la guerra se siente la diferencia", comenta mientras dobla camisetas. Los desplazados sí compran, pero con poco dinero y buscando lo básico: chándales y ropa de diario. Tuvo que guardar los conjuntos festivos que preparó para el Eid al-Fitr, la celebración que marca el final del Ramadán. "Las familias desplazadas duermen en el paseo marítimo, las escuelas están llenas y mucha gente que viene aquí ya no tiene nada", explica Wissam.

Mahmoud, vendedor de ropa infantil con cinco años en el laberinto del mercado, resumió la crisis con una frase: "La temporada está arruinada". Normalmente en Ramadán la gente empieza a comprar ropa nueva para la festividad. Este año apenas están comenzando. "La gente tiene miedo. No saben a dónde tendrán que ir después. Hay alertas todo el tiempo", dice. Él mismo tuvo que abandonar su vivienda durante un tiempo cuando el edificio vecino fue amenazado.

Pero si las ventas caen, los precios suben sin piedad. Khaled, que vende verduras en el mercado desde hace 50 años como su padre y sus hermanos antes que él, ha visto aumentos brutales: algunos productos subieron 30 por ciento, otros 60 o 70. Los tomates, por ejemplo, que normalmente se cultivan en el sur libanés, ahora se importan de Siria y Jordania porque los ataques israelíes han detenido las cosechas. "La guerra es cara", resume Khaled mientras pesa verduras. "Que Dios ayude a Líbano".

El problema va más allá de la guerra actual. Líbano ya estaba en colapso económico. Según el Banco Mundial, entre 2018 y 2021 la economía se derrumbó y la libra libanesa perdió cerca del 98 por ciento de su valor. Hoy el 44 por ciento de la población vive en la pobreza. Los precios se venden en dólares pero los salarios se pagan en libras libanesas, una trampa matemática que atrapa a las familias.

Ali, que huyó de Nabatieh hace diez días, descubrió esto con dolor: el alquiler donde se hospedó en 2024 pasó de 800 a 1.500 dólares. "Intentamos cuidar el dinero, pero no con la comida", dice mientras compra en el mercado cubierto. "Tenemos hijos". A su alrededor, vendedores siguen gritando sus ofertas en el caos controlado del zoco. Para Ali y otros como él, el mercado sigue siendo el lugar donde intentar mantener la vida en pie. No es resistencia heroica. Es supervivencia cotidiana.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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