En Líbano, estudiantes y maestros luchan por aprender mientras suenan las bombas

En medio de los ataques aéreos israelíes sobre los suburbios de Beirut, las escuelas libanesas se niegan a cerrar. Maestros y alumnos combinan clases presenciales y virtuales para intentar salvar el año escolar. En las aulas reina el miedo, pero también una determinación frágil por mantener viva la educación en tiempos de guerra.
Beirut tiembla bajo las bombas, pero en las aulas de Líbano los estudiantes siguen intentando aprender. Mientras los suburbios de la capital sufren los ataques aéreos israelíes, las escuelas han tomado una decisión: no rendirse. Aunque la inseguridad acecha las calles y los edificios se sacuden con cada explosión, docentes y alumnos se aferran a una rutina que cada vez parece más frágil.
Las instituciones educativas han encontrado una forma de resistencia que combina lo presencial con lo virtual. Algunos estudiantes van a clase cuando es posible, otros siguen desde casa a través de pantallas. El objetivo es uno solo: no perder el año escolar, preservar aunque sea un vestigio de normalidad en un país donde la normalidad se desmorona.
Pero la realidad es brutal. En los salones no se respira tranquilidad. El miedo es tan presente como los pupitres y los tableros. Docentes y estudiantes cargan el peso psicológico de educarse bajo amenaza constante, sabiendo que la siguiente sirena podría interrumpir una lección, una prueba, un futuro.
Este acto de persistencia, documentado por el corresponsal Serge Barberi para France 24, refleja la paradoja de millones de familias en conflictos armados: la urgencia de seguir adelante cuando todo invita a detenerse. Para Líbano, mantener las escuelas abiertas es un acto de esperanza, aunque ese esperanza tiemble al ritmo de las explosiones.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



