Empresas bogotanas pierden interés en actuar contra el cambio climático, alerta Cámara de Comercio

Un nuevo estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá muestra que 6 de cada 10 empresas ya no ven beneficios en tomar medidas contra el cambio climático. El conocimiento sobre términos clave como descarbonización cayó 12 puntos porcentuales desde 2023, y menos compañías están implementando acciones de sostenibilidad. Colombia se comprometió a reducir emisiones en un 51% para 2030, pero el empresariado bogotano va en dirección contraria, según los datos.
La brújula del sector empresarial bogotano apunta en la dirección equivocada cuando más cuenta acelerar. A menos de cuatro años de que Colombia cumpla su compromiso internacional de reducir emisiones de gases de efecto invernadero en un 51% para 2030, las empresas de la capital están perdiendo interés en la descarbonización, según reveló la tercera edición de la Encuesta de Descarbonización y Acción Climática 2025 de la Cámara de Comercio de Bogotá.
El panorama que arrojó el sondeo, realizado entre noviembre de 2025 y enero de 2026 a 1.557 empresas registradas en la Cámara, no es alentador. Seis de cada diez compañías ya no reconocen beneficios en actuar frente al cambio climático. El conocimiento efectivo sobre conceptos fundamentales como descarbonización y carbono neutralidad se desplomó 12 puntos porcentuales en comparación con la medición de 2023. Además, hay menos empresas implementando medidas concretas de sostenibilidad que hace dos años. Esto no es un avance leve: representa un retroceso generalizado en prácticamente todos los indicadores clave, desde la familiaridad con terminología climática hasta la participación en mercados de carbono y la existencia de planes ambientales dentro de las organizaciones.
Ovidio Claros Polanco, presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, fue directo al evaluar la situación: "Estamos viendo un retroceso preocupante en términos de acción climática del empresariado". Según su análisis, las compañías no están respondiendo al ritmo que exige el contexto global y parecen estar desconociendo la urgencia de incluir este tema en la agenda estratégica de cada organización. El dirigente gremial enfatizó que "Colombia no se puede quedar atrás en la agenda internacional, y necesitamos una respuesta contundente por parte del sector empresarial en materia de acción climática".
La raíz del problema no es única, sino multicausal. El desconocimiento técnico es alarmante: aunque las empresas encuestadas dicen estar familiarizadas con conceptos climáticos, sus respuestas concretas revelan una brecha importante. Claros Polanco reconoce que la responsabilidad recae en múltiples actores: la academia, las instituciones, el gobierno y las propias empresas. "No le podemos echar la culpa a uno solo", afirma. Según él, en la búsqueda por responder a otros temas comerciales, se ha dejado de lado la necesidad de contar con conocimiento técnico para entender realmente el impacto de no actuar ante el cambio climático.
Hay también un desajuste entre lo que los consumidores dicen que harían y lo que realmente hacen. Encuestas muestran que los ciudadanos aseguran estar interesados en comprar productos sostenibles e incluso pagarían más por ellos, pero cuando llega el momento de la compra real, esas decisiones no siempre reflejan esos intereses. Esto significa que las empresas podrían no estar viendo señales claras de mercado que las incentiven a cambiar.
Para revertir este panorama, la Cámara de Comercio propone actuar sobre cuatro ejes: generación de conocimiento, formación especializada, proyectos colaborativos y acceso a financiación verde. Claros Polanco insiste en que no es posible elegir solo uno, pues todos son vitales. También destaca la importancia de comunicar a las empresas los incentivos concretos que existen: beneficios tributarios, acceso a créditos con mejores tasas y oportunidades de inversión para proyectos con impacto ambiental demostrable.
La Cámara se posiciona como un articulador entre el sector privado, el gobierno y la sociedad civil. A través de su vicepresidencia de competitividad, trabaja con clusters de energía, petróleo y gas, construcción y logística, donde hay emisiones significativas que pueden ser monitoreadas e impactadas positivamente. El compromiso, según su líder, es claro: acompañar los procesos de disminución de emisiones con miras a 2030, con conversaciones de doble vía que reconozcan tanto los desafíos como los beneficios reales que trae actuar sobre el cambio climático.
Fuente original: El Tiempo - Vida