Empleo y educación: lo que realmente motiva a los jóvenes colombianos a votar

Un estudio de la Fundación Corona y Movilizatorio encontró que los jóvenes colombianos se sienten motivados a votar cuando conectan esta acción con su futuro personal: empleo, salud y educación. La investigación, realizada con más de 4.200 participantes entre 18 y 28 años, reveló que los mensajes sobre cómo votar o la presión de grupo tienen menos impacto que aquellos que muestran el voto como una herramienta para cambiar sus vidas. Aunque el 87% de los jóvenes valora vivir en democracia, menos del 10% está satisfecho con cómo funciona el sistema actual.
Con más de 41 millones de colombianos habilitados para votar en las elecciones del 8 de marzo, los jóvenes entre 18 y 28 años representan una población decisiva: alrededor de 9,5 millones de potenciales votantes. Pero, ¿cómo lograr que realmente vayan a las urnas? La Fundación Corona y Movilizatorio se hicieron esa pregunta y montaron un experimento ambicioso para descubrir qué mensajes electorizan más a la juventud colombiana.
El estudio incluyó a 4.265 jóvenes. Mientras un grupo de control de 1.308 personas no recibió mensajes especiales, los otros 2.957 fueron expuestos a tres tipos diferentes de comunicación. El primero era puramente técnico: información sobre cómo y cuándo votar. El segundo conectaba el voto con asuntos que tocan de cerca a cualquier joven: conseguir empleo, acceder a salud de calidad, educación asequible. El tercero jugaba con el miedo a quedarse fuera, lo que en marketing se llama Fomo, diciéndoles cosas como "tus amigos ya están decidiendo".
Los resultados fueron claros: el futuro personal ganó por goleada. Los mensajes que vinculaban el voto con aspiraciones concretas de empleo, salud y educación fueron los únicos capaces de convertir a jóvenes que inicialmente decían que no irían a votar en personas dispuestas a participar. Sucede que cuando un joven escucha hablar de empleabilidad y educación, deja de ver el voto como algo teórico y abstracto. Lo ve como lo que realmente es: una herramienta para transformar su propia vida.
En contraste, simplemente explicarle a un joven cómo marcar su voto no es suficiente si siente que el sistema está desconectado de sus realidades. El Fomo, aunque ayuda a mantener motivados a quienes ya decidieron votar, tiene un lado oscuro: puede hacer que algunos jóvenes se sientan menos informados que sus pares, erosionando su confianza en el proceso.
El cuadro se complica cuando se mira la satisfacción general. La investigación encontró que menos del 10% de los jóvenes está "muy satisfecho" con cómo funciona la democracia en Colombia. Sin embargo, el 87% sigue valorando vivir en un sistema democrático. Esta aparente contradicción revela algo importante: los jóvenes creen en la democracia como idea, pero ven que en la práctica no ha cumplido sus promesas ni ha mejorado sus vidas en áreas vitales como seguridad, empleo y acceso a salud de calidad.
El mensaje para quienes quieren movilizar el voto juvenil es entonces contundente: dejen de dar vueltas sobre la importancia abstracta de votar. Hablen de empleos dignos, de universidades accesibles, de sistemas de salud que funcionen. Porque los jóvenes votan cuando ven que su voto puede cambiar algo que realmente les importa.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


