Embargos por 2,6 billones congelan recursos clave de las EPS y disparan alarmas en el sistema de salud

La Superintendencia de Salud encendió las alarmas por embargos que superan los 2,6 billones de pesos contra recursos destinados específicamente para que las EPS operen y paguen a hospitales y médicos. Nueva EPS concentra la mayor parte del problema con 2,1 billones embargados. La autoridad advierte que congelar este dinero afecta directamente la atención a millones de colombianos y activó su red de control junto con Fiscalía, Procuraduría y Contraloría para evitar un colapso mayor del sistema.
Las alertas están en rojo en el sistema de salud colombiano. La Superintendencia Nacional de Salud reportó que hay embargos por más de 2,6 billones de pesos sobre dineros que las EPS necesitan para operar día a día. No se trata de dinero que sobre o que esté guardado: es el efectivo que estas empresas usan para pagar a hospitales, médicos, medicamentos y toda la cadena que mantiene funcionando la atención a millones de usuarios en el país.
Tan grave es la situación que la Superintendencia activó su Red de Controladores del Sector Salud, un mecanismo de coordinación entre autoridades estatales como la Procuraduría, Fiscalía, Contraloría y otras superintendencias. El objetivo es claro: detener un riesgo que va más allá de los números. Como advirtió la entidad, "la afectación de los recursos del sistema compromete directamente la prestación de los servicios de salud". En otras palabras, cuando se congela ese dinero, los ciudadanos sienten el impacto inmediato: retrasos en atenciones, demoras en cirugías, medicamentos sin cobertura.
El análisis técnico muestra dónde duele más. Nueva EPS carga con cerca de 2,1 billones en embargos, casi el 80 por ciento del total. Le siguen Coosalud con aproximadamente 341 mil millones y Asmet Salud con 137 mil millones. Aunque la mayoría de estos embargos recaen sobre EPS que ya están siendo intervenidas por el Estado (lo que significa que ya estaban en problemas), también hay congelamientos en otras aseguradoras que suman más de 32 mil millones. El fenómeno se concentra en regiones como Caquetá, Huila y Bogotá.
¿Por qué es tan delicado esto? Cuando los recursos se cierran judicialmente, las EPS no pueden pagar a los prestadores de servicios, lo que genera una reacción en cadena: hospitales sin ingresos, médicos sin salarios, usuarios sin acceso a citas, y una avalancha de demandas. La Superintendencia ha sido enfática en señalar que estos dineros tienen un propósito específico y que por ley son inembargables. "Los recursos del sistema son inembargables y no hacen parte del patrimonio de las EPS", subrayó la entidad. Esto abre un debate legal importante: ¿pueden los juzgados congelar dineros que legalmente están destinados únicamente a prestar servicios de salud?
La activación de esta red de control es un movimiento defensivo. Las autoridades intentan anticiparse a un deterioro mayor del sistema antes de que se rompan más eslabones. Mientras tanto, la Supersalud mantendrá seguimiento constante mientras las entidades competentes definen qué hacer en un escenario que sigue tensionándose.
Fuente original: Portafolio - Economía