El truco fiscal del Gobierno: ahorró $28 billones en 2025, pero comprometió $310 billones para el futuro

El Gobierno logró que el déficit de 2025 luciera mejor que lo previsto gracias a operaciones de deuda que redujeron intereses inmediatos. Sin embargo, eso significó trasladar pagos más pesados hacia los próximos años: $310 billones adicionales entre 2026 y 2062. La deuda ya alcanzó $1.205 billones en enero de 2026, un nivel que no se veía desde la pandemia, y para este año se proyecta un déficit aún más grave.
En el papel, 2025 fue un año de alivio para las finanzas públicas. El Gobierno cumplió su promesa de reducir el déficit a 6,5% del Producto Interno Bruto, por debajo de la meta de 7,1% que se había fijado. El peso colombiano se fortaleció más de lo esperado, lo que ayudó. Además, Hacienda ahorró $28 billones en pagos de intereses. La foto se veía bien. El problema es que esa mejoría fue un espejismo.
Lo que sucedió fue una operación de ingeniería financiera: el Gobierno tomó dinero prestado a corto plazo para pagar deudas de largo plazo, ganando tiempo y reduciendo lo que pagaba en intereses ahora. Pero ese dinero hay que devolverlo después, y cuando llegue ese momento, habrá que pagar más. Julio Romero, economista jefe de Corficolombiana, lo explicó así: "Encontramos que, en efecto, tuvimos un incremento muy fuerte en las obligaciones de los próximos años. Eso sería, en parte, el resultado de esas operaciones de corto plazo que ahorran intereses y terminan generando un pago adicional en el servicio de la deuda hacia adelante".
Los números son preocupantes. En mayo de 2025, Colombia tenía $576 billones en deudas programadas para vencer en años futuros. Siete meses después, esa cifra saltó a $886 billones. En otras palabras, el país asumió $310 billones en compromisos adicionales, equivalentes a 17% del PIB, que debe pagar entre 2026 y 2062. Corficolombiana advierte que la mayor presión llegará en los próximos siete años, lo que significa que los gobiernos venideros tendrán que exprimir el presupuesto para enfrentar estos pagos.
Para dimensionar lo que significa: además de los $310 billones comprometidos, Colombia tiene que reunir dinero rápidamente para otros dos pagos urgentes. Debe devolver más de $60 billones que le prestaron inversionistas locales y pagar más de 9.000 millones de dólares a entidades internacionales. Es como si alguien pidiera dinero al tarjetacrédito a una tasa muy alta solo para evitar pagar hoy, sabiendo que mañana tendrá deudas aún más altas.
El panorama para 2026 es más sombrío. Se proyecta que el déficit sin contar intereses llegará a 4% del PIB, y el déficit total rondaría 7,6% del PIB. A enero de este año, la deuda bruta ya tocó $1.205,7 billones, lo que representa 65% del PIB. Es un nivel que no se veía desde la pandemia, según el analista Diego Montañez, quien subrayó que es "un nivel comparable al de la pandemia, pero sin estar en pandemia". Solo en diciembre pasado, la deuda creció 16,7%, lo que explica el salto registrado al empezar 2026.
El mensaje es claro: aunque los números de 2025 mostraron cierta mejora, Colombia compró ese alivio con la moneda de las futuras generaciones. El Gobierno pataleó la crisis fiscal para adelante, pero no la resolvió.
Fuente original: El Colombiano - Negocios