El tabaco es la principal causa del cáncer de vejiga: cómo prevenirlo y detectarlo a tiempo

El tabaquismo es el factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer de vejiga, una enfermedad que afecta principalmente a hombres mayores de 45 años pero es en gran medida prevenible. La sangre en la orina es la señal de alerta más importante, y el diagnóstico se confirma con pruebas de imagen y una cistoscopia. Los avances en inmunoterapia están mejorando significativamente la supervivencia de los pacientes con formas más agresivas de la enfermedad.
El consumo de tabaco es responsable de la mayoría de casos de cáncer de vejiga en el mundo. Así lo confirma Tomás Fernández, jefe de Urología del Hospital Universitario Morales Meseguer de Murcia, quien subraya que a diferencia de otros tumores, este tipo de cáncer rara vez tiene origen genético. "Es poco frecuente que el cáncer de vejiga tenga un origen genético... lo habitual es que se trate de una enfermedad de origen ambiental, relacionada principalmente con el consumo de tabaco o la exposición a determinados agentes", explica el especialista. Lo importante es que "en gran medida es prevenible", según destaca.
La enfermedad aparece generalmente a partir de los 45 o 50 años y afecta desproporcionadamente a los hombres: aproximadamente el 80 por ciento de los pacientes son varones, mientras que el 20 por ciento son mujeres. Esto hace que dejar de fumar sea especialmente relevante para esta población.
Existen dos tipos principales de tumores en la vejiga con pronósticos muy diferentes. Los que no infiltran la capa muscular tienen mejor evolución y pueden tratarse con procedimientos menos agresivos. En cambio, los tumores que sí afectan el músculo son más peligrosos. Fernández advierte que estos "presentan una mayor tasa de mortalidad y obligan, en un intento de curación, a extirpar la vejiga".
El síntoma más importante para detectar esta enfermedad es la presencia de sangre en la orina. "Un sangrado al orinar sin síntomas añadidos es muy sugestivo de cáncer de vejiga", advierte el urólogo. Sin embargo, es importante saber que este signo también puede estar relacionado con infecciones urinarias o cálculos renales. En algunos casos, el tumor se manifiesta con síntomas irritativos similares a una cistitis que no desaparece.
Para confirmar el diagnóstico, los médicos recurren a ecografías, escáneres y análisis de orina. Pero la herramienta más decisiva es la cistoscopia, un procedimiento que permite observar directamente el interior de la vejiga. "La cistoscopia constituye el método diagnóstico prácticamente definitivo", afirma Fernández.
En cuanto al tratamiento, hay noticias positivas. Los avances de la inmunoterapia están transformando el manejo de esta enfermedad. El especialista señala que "muy probablemente en los próximos años veamos una revolución también fundamentalmente de la mano de la inmunoterapia". Incluso en casos avanzados, la supervivencia ha mejorado notablemente en los últimos años. Fernández destaca que "en los últimos años estamos teniendo una base espectacular en la supervivencia en los pacientes con peor pronóstico".
Fuente original: El Tiempo - Salud