El oro se dispara por miedo a la guerra: qué significa para su bolsillo
Los ataques militares en Oriente Medio encendieron las alarmas en los mercados globales. El oro subió más de 2% porque los inversionistas, asustados por la incertidumbre, corren a refugiarse en este metal considerado seguro. Mientras tanto, las acciones mundiales cayeron porque los inversionistas prefieren evitar riesgos en tiempos de tensión geopolítica.
Cuando hay caos en el mundo, los inversionistas hacen lo mismo que usted si ve un temporal acercándose: corren a buscar seguridad. Y ese refugio, históricamente, ha sido el oro. Eso es exactamente lo que pasó este lunes después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que terminaron con la muerte del ayatolá Alí Jamenei durante el fin de semana.
El precio del oro subió 2,3%, llegando a US$5.395,99 la onza. Es decir, en pocas horas, ese metal precioso que muchos tienen en una pulsera o un anillo se hizo más valioso. Los futuros del oro en Estados Unidos (contratos sobre lo que costará mañana) también subieron, aunque un poco menos, ganando 1% y llegando a 5.411,4 dólares. Para ponerlo en perspectiva, el oro alcanzó su precio más alto en toda la historia hace pocas semanas, en enero, con US$5.594,82 la onza. Hoy se acercó bastante a eso.
¿Por qué los inversionistas corrieron al oro? Porque la región de Oriente Medio se ve cada vez más volcánica. Después de los ataques estadounidenses e israelíes, Irán respondió con sus propios ataques en ciudades del golfo Pérsico, deteniendo vuelos regionales. También está el estrecho de Ormuz (una ruta crucial por donde pasa el petróleo mundial) en riesgo. Israel, por su parte, amplió los bombardeos para incluir ataques contra Hezbolá en el Líbano. Todo apunta a que esto durará semanas, no días.
Ricardo Evangelista, analista de ActivTrades, lo resumió así: "Lo que estamos viendo es un aumento de los activos de refugio, que se refleja en las ganancias del oro y también en las pérdidas de los activos relacionados con el riesgo, como las acciones". Traducción: cuando hay miedo, la gente saca su plata de las acciones de empresas (que pueden quebrar en crisis) y la mete en oro (que siempre tiene valor).
Las acciones mundiales, efectivamente, cayeron. Los inversionistas retiraron dinero de bolsas de valores porque temen que un conflicto prolongado en Oriente Medio golpee la economía global: interrupciones en el transporte de petróleo, precios del combustible más altos, cadenas de suministro quebradas. Todo eso puede frenar el crecimiento económico y disparar nuevamente la inflación, que apenas se estaba calmando.
Otros metales preciosos también subieron, aunque menos dramáticamente. La plata ganó 1,4% llegando a US$95,17 la onza; el paladio avanzó 1,7% a US$1.815,89. El platino fue la excepción: perdió 0,3%, cayendo a US$2.357,05, probablemente porque se usa más en procesos industriales que dependerían de que la economía siga creciendo.
El mensaje es claro: los mercados están nerviosos. Y cuando los mercados están nerviosos, buscan oro como si fuera la tabla de salvación en un naufragio.
Fuente original: La República - Finanzas

