El oro dispara hacia los US$4.700 con esperanzas de paz en Oriente Medio
El oro tocó esta semana su mayor salto diario en meses tras crecer 3%, impulsado por rumores de un posible acuerdo de paz que haría caer los precios del petróleo. Cuando la energía se abarata, disminuyen los temores de inflación descontrolada, lo que mejora las perspectivas para que los bancos centrales bajen las tasas de interés. Sin embargo, expertos advierten que estos anuncios de paz son frágiles y podrían no concretarse, como ha pasado antes.
El precio del oro registró esta semana uno de sus mejores días del año. El metal precioso subió 3% el miércoles y llegó a cotizarse por encima de los US$4.700 la onza, su mayor avance diario desde finales de marzo. Para entender por qué suben y bajan estos precios hay que mirar lo que pasa en Oriente Medio.
Estados Unidos e Irán estarían cerca de un acuerdo para poner fin a un conflicto que lleva casi diez semanas y que tiene cerrado el estrecho de Ormuz, una de las rutas más críticas para que el petróleo y el gas lleguen al mundo. Si esta guerra termina, los precios de la energía bajarían considerablemente. Y aquí está el punto clave para tu bolsillo: cuando la energía se abarata, baja la inflación (ese es el aumento general de precios en todo lo que compras). El presidente Trump declaró en redes sociales que Estados Unidos levantará su bloqueo "siempre y cuando Irán acepte lo acordado, lo cual, quizás, sea una suposición arriesgada".
Cuando disminuye la amenaza de inflación alta, los bancos centrales tienen más espacio para bajar las tasas de interés, lo que hace que los préstamos sean más baratos. Esto favorece al oro porque es un activo que no genera ganancias por intereses. El dólar también se debilitó, y como el oro se cotiza en dólares estadounidenses, se vuelve más atractivo comprar oro cuando la moneda americana pierde valor. La plata también subió más de 3%.
Pero hay un pero grande. Los estrategas de inversión de TD Securities, incluyendo a Ryan McKay, advirtieron que "estos titulares son extremadamente frágiles y podrían revertirse", ya que las posiciones de Estados Unidos e Irán siguen sin cambios respecto a propuestas anteriores. En varias ocasiones durante este conflicto, se ha anunciado que un acuerdo estaba próximo, pero ninguno se ha materializado. Los armadores de barcos también permanecen cautelosos porque aunque los titulares sean optimistas, el tráfico en el estrecho de Ormuz sigue prácticamente paralizado.
Los funcionarios del Banco de la Reserva Federal, la autoridad monetaria estadounidense, también mostraron cautela. Dijeron que la inflación sigue por encima del objetivo del 2%, lo que significa que hay presión para mantener las tasas altas por más tiempo. El oro había caído más de 10% desde que estalló el conflicto a finales de febrero, precisamente porque durante la crisis energética los mercados temían inflación prolongada y tasas de interés elevadas durante años.
Fuente original: La República - Finanzas