El neurocientífico que investigó la consciencia después de casi morir

Álex Gómez-Marín, físico teórico y neurocientífico español, sufrió una experiencia cercana a la muerte en 2023 por una hemorragia estomacal que cambió su carrera científica. Desde entonces investiga si la consciencia puede existir más allá del cerebro, una línea de trabajo que ha generado controversia en círculos científicos tradicionales. En su nuevo libro propone que el cerebro podría ser un órgano que filtra la consciencia en lugar de producirla.
Con poco más de 40 años, Álex Gómez-Marín parece el intelectual de barba y coleta que uno esperaría encontrar en una librería, pero tras esa apariencia desenfadada se esconde un currículo académico sólido. Es físico teórico, neurocientífico y actualmente investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en España. Ha publicado más de cien artículos en revistas de prestigio internacional como Science y Nature Neuroscience, y su trabajo ha sido citado miles de veces por otros investigadores alrededor del mundo.
Lo que transformó su trayectoria fue lo que sucedió en marzo de 2021. Durante una hemorragia estomacal que lo dejó postrado en un hospital, Gómez-Marín experimentó lo que los médicos llaman una experiencia cercana a la muerte, un evento que él describe en términos muy particulares. "Estaba en el fondo de un pozo. Miré hacia arriba y había tres seres de luz en medio de un resplandor amarillo imponente", relata sobre su vivencia. Asegura haber experimentado una "absoluta certeza y consciencia lúcida" mientras estaba inconsciente, y que los seres de luz le pedían aceptar su ayuda para salir del pozo, pero él decidió regresar. Poco después reapareció en la cama del hospital.
Esa experiencia marcó un giro de 180 grados en su investigación. Ahora se dedica a estudiar científicamente qué sucede cuando las personas están al borde de la muerte. Su trabajo parte de una hipótesis controversial: que el cerebro no produce la consciencia sino que la filtra, como una radio sintoniza una emisora. Esta idea no es nueva. La planteó hace más de un siglo el filósofo estadounidense William James, pero en el contexto actual genera resistencia en la comunidad científica ortodoxa.
Gómez-Marín acaba de publicar un libro sobre este tema titulado "La ciencia del último umbral: un viaje a los límites de la vida, la muerte y la consciencia". En él argumenta que hay muchas anomalías de la consciencia humana que no se explican bien con la teoría tradicional de que el cerebro simplemente produce nuestros pensamientos y percepciones. Las experiencias cercanas a la muerte, según su análisis, son fenómenos reales que les ocurren entre el 15 y 20 por ciento de las personas que sobreviven a paros cardíacos.
Aunque respeta a neurocientíficos de renombre mundial como Antonio Damasio y Rafael Yuste, Gómez-Marín mantiene que se equivocan al considerar el cerebro únicamente como un órgano productivo. "Hay muchas anomalías de la consciencia que apuntan a que el cerebro es también un órgano permisivo, es decir, que no genera la consciencia como una hoguera emite humo, sino que la filtra como una radio sintoniza una emisora", explica. Reconoce que la comunidad científica tradicional lo critica por explorar estos temas, pero defiende que la ciencia debe atreverse a debatir lo intangible sin temor a la polémica.
Fuente original: El Tiempo - Vida