El hambre retrocede en América Latina, pero en Colombia aún golpea a 3 de cada 10 personas

Aunque la región ha reducido el hambre por cuarto año consecutivo, cerca de 167 millones de latinoamericanos siguen sin acceso seguro a alimentos. En Colombia, el 27,8 por ciento de la población sufre inseguridad alimentaria moderada o grave. El costo de comer saludable sigue siendo el obstáculo principal, mientras emergen nuevos problemas como la obesidad que se ha duplicado desde el 2000.
Las noticias del frente alimentario en América Latina tienen un lado esperanzador: menos personas pasan hambre que hace cuatro años. Pero las cifras siguen siendo desgarradoras. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 33,6 millones de latinoamericanos viven con hambre en 2024, apenas 1,5 millones menos que el año anterior. Para Colombia, la realidad es que casi 3 de cada 10 personas enfrenta inseguridad alimentaria moderada o grave: el 27,8 por ciento de la población.
Lo preocupante es que aunque el hambre extrema disminuyó, la inseguridad alimentaria moderada o grave sigue afectando a más de 167 millones de personas en toda la región. Esto significa que millones de latinoamericanos no tienen garantizado acceso regular a suficiente comida. Rene Orellana Halkyer, subdirector general y representante regional de la FAO, lo explicó así: "Se logró reducir la prevalencia del hambre y la inseguridad alimentaria, pero persisten importantes desigualdades en el acceso y la asequibilidad de alimentos y de las dietas saludables."
El principal culpable de esta brecha es el precio de la comida. En 2024, una dieta saludable costaba en promedio 5,16 dólares diarios en la región, un aumento del 3,8 por ciento respecto al año anterior. Traducido al bolsillo del colombiano: comer bien se vuelve cada vez más inalcanzable para las familias de ingresos bajos. Aunque suene contradictorio, hay un aspecto positivo: 15,4 millones de personas adicionales lograron acceder a una dieta nutritiva entre 2021 y 2024, principalmente porque mejoraron sus ingresos o recibieron ayudas.
Pero mientras algunos avanzan, emerge otro problema igual de grave: la obesidad. En la región, la obesidad en adultos se duplicó desde el año 2000 y ahora afecta al 29,9 por ciento de la población, casi el doble de la media mundial. En los niños menores de 5 años, el sobrepeso también crece: pasó del 8,8 por ciento en 2024. Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud, lo explica: "Los ambientes poco saludables, caracterizados por la alta disponibilidad de productos ultraprocesados y acceso limitado a los alimentos saludables, continúa impulsando la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en las Américas."
La disparidad entre países también es alarmante. Mientras Brasil, Costa Rica, Guyana y Uruguay tienen tasas de hambre inferiores al 2,5 por ciento, Haití sufre una crisis humanitaria con el 54,2 por ciento de su población desnutrida. Colombia se ubica en una posición intermedia con el 3,9 por ciento de subalimentación, pero ese 27,8 por ciento en inseguridad alimentaria muestra que muchos colombianos comen, pero no con seguridad ni calidad.
Las mujeres y las comunidades rurales cargan con el peso mayor de esta crisis. Rocío Medina Bolívar, directora regional del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, lo advierte: "Las mujeres y las comunidades rurales siguen experimentando mayores niveles de inseguridad alimentaria. Estos hallazgos deberían servir como una clara llamada de atención para redoblar esfuerzos y dirigir las inversiones hacia quienes más las necesitan."
El mensaje es claro: el avance existe, pero es frágil. Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos, resumió lo que significa esta realidad: "No podemos hablar de progreso real mientras las brechas sigan dejando atrás a millones de personas, especialmente a las mujeres."
Fuente original: El Tiempo - Economía