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El fenómeno therian: jóvenes que se identifican con animales genera debate entre expertos sobre identidad y convivencia

Fuente: El Colombiano - Colombia
El fenómeno therian: jóvenes que se identifican con animales genera debate entre expertos sobre identidad y convivencia
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Un movimiento de jóvenes que se identifican como therians y practican actividades como desplazarse en cuatro extremidades ha trascendido de internet a las calles de varias ciudades del mundo, incluida Colombia. Expertos en psicología y antropología advierten que, aunque puede ser una búsqueda legítima de identidad, las conductas agresivas no pueden justificarse bajo ninguna identidad, y el fenómeno probablemente desaparecerá rápidamente debido a la velocidad de las redes sociales.

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Lo que hace poco tiempo existía solo en foros especializados y comunidades en línea ahora es visible en parques y espacios públicos. Alemania, España, Argentina, México, Estados Unidos y ahora Colombia han visto a grupos de jóvenes que se identifican como therians. Estos muchachos, principalmente entre 18 y 30 años, afirman experimentar una conexión profunda con uno o varios animales que consideran parte esencial de quiénes son. No se trata simplemente de una moda pasajera en redes sociales, sino de un fenómeno que ha generado curiosidad, polémica y denuncias por situaciones violentas en distintas ciudades.

Los therians practican lo que ellos llaman quadrobics, que consiste en desplazarse utilizando brazos y piernas como extremidades animales, realizando saltos y movimientos cortos. Para quienes participan, usar máscaras, colas y accesorios no significa que estén actuando un personaje. Insisten en que su "animal interior" forma parte genuina de su identidad, aunque dentro de la comunidad no existe una definición única sobre qué significa realmente serlo. Para muchas personas en redes sociales, estos jóvenes solo buscan llamar la atención y están creando un problema social.

Santiago Rios, psicólogo y fundador de Brainum, un centro de psicología clínica y deportiva, explica que lo importante no es la etiqueta en sí, sino entender "qué significa para la persona, o qué malestar está intentando tapar y si eso interfiere en el funcionamiento social, académico o laboral, ya que ahí es donde comienza el análisis psicológico a profundidad". Según Rios, estas prácticas podrían ser un intento de sanar vacíos emocionales, pero aclara que "Estas son prácticas que de pronto las personas en su desesperación podrían utilizar para sanar sus vacíos. No es la manera. Ellos están cayendo en la ridiculización, pero están ganando lo que buscan; pero sí se deben poner límites cuando la conducta afecta a otros". El psicólogo es contundente: ninguna identidad justifica agredir a otra persona. "La persona se respeta, pero no todas sus conductas. Ninguna identidad justifica alguna agresión física. Claramente, cuando hay una agresión hacia la otra persona, cada uno verá qué hace y cómo responde. La clave está en el equilibrio entre la libertad individual y la responsabilidad social".

Desde la antropología, Hernán Darío Gil Alzate, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana con más de 30 años de experiencia, ofrece otra perspectiva. Para él, esto no es un evento aislado sino un reflejo de las carencias de nuestra cultura contemporánea. Gil Alzate rechaza llamarlos "tribus urbanas" porque, según explica, una tribu requiere la apropiación de territorio y la creación de sistemas políticos y económicos. Lo que vemos son "ambientes juveniles" en búsqueda de identidad, similares a movimientos punk o emo del pasado. "La psicología los llama adolescentes porque 'adolecen' de algo; yo, como antropólogo, pregunto: ¿qué buscan?", señaló Gil.

El antropólogo propone una reflexión incómoda pero reveladora. Muchos jóvenes que se convierten en therians podrían estar respondiendo a una realidad familiar donde los padres cuidan más a sus mascotas que a ellos. Gil Alzate lo explica así: "Hay muchachos que ven cómo sus padres cuidan más al perro que a ellos. Si el animal recibe el afecto y la atención que el hijo no tiene, el joven termina por 'introyectar' al animal. Se convierte en ese ser no humano para recibir lo que la sociedad le ha negado". Aunque el académico reconoce que bajo el disfraz sigue existiendo un ser humano, advierte que adoptar permanentemente posturas cuadrúpedas ignora el "cuidado de sí", ya que el cuerpo humano no está diseñado fisiológicamente para eso.

A pesar de su impacto actual en las redes sociales, Gil Alzate considera que el fenómeno será efímero. Aunque existen registros de comportamientos similares desde los años 90, es ahora, gracias a la inmediatez de internet, cuando explotan masivamente. "Por el 'boom' de las redes, esto se va a acabar mucho más rápido", afirmó con seguridad. Para el docente, la cultura permite usar máscaras en roles cotidianos como ser profesor, padre o amigo, pero fuera de esos marcos culturales no hay realización posible en la vida humana.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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