El estrés daña la voz: expertos alertan sobre los síntomas que no debes ignorar

La voz es un reflejo directo de nuestro estado emocional. El estrés, la ansiedad y la tristeza pueden causar ronquera, fatiga vocal y cambios en el tono que persisten más de dos semanas. Expertos de la Universidad del Rosario recomiendan acudir a fonoaudiólogos u otorrinolaringólogos si notas estos síntomas. Hábitos como dormir bien, hidratarse y hacer ejercicios de respiración ayudan a proteger la salud vocal.
Cuando atraviesas momentos de estrés intenso o ansiedad, tu voz puede dar señales que van más allá de lo que escuchas en el espejo. Expertos en fonoaudiología advierten que las emociones no solo afectan tu bienestar psicológico, sino que se reflejan directamente en cómo suenas y en la salud de tus cuerdas vocales. En el marco del Día Mundial de la Voz, celebrado cada 16 de abril, profesionales de la Universidad del Rosario explican esta conexión poco conocida entre nuestras emociones y nuestra capacidad de comunicación.
Vannesa Espitia, docente del programa de Fonoaudiología de la Universidad del Rosario y especialista en voz, señala que los cambios emocionales alteran el funcionamiento de nuestro aparato vocal de manera visible. "La voz, principal herramienta de comunicación humana, no es estática. Cambia de acuerdo con el estado emocional de cada persona y las variaciones en el tono, más agudo o más grave, en el volumen o en el ritmo del habla pueden ser señales de lo que ocurre a nivel interno", explica la experta. Situaciones cotidianas como hablar en público, enfrentar una sobrecarga laboral o atravesar momentos de tensión emocional generan efectos visibles: temblor en la voz, cambios de tono, sensación de tensión e incluso los llamados "quiebres" o "gallitos" que aparecen en contextos de presión emocional.
La tensión muscular acumulada en el cuello y la laringe durante períodos estresantes puede causar fatiga vocal, ronquera y una sensación de esfuerzo constante al hablar. Un estudio publicado en 2024 en la revista científica Laryngoscope refuerza esta relación: una encuesta realizada en Estados Unidos con 1.522 participantes mostró que el 20,6% afirmó haber presentado algún problema de voz en algún momento de su vida. Los grupos más afectados fueron cantantes, docentes y personas que utilizan con frecuencia videoconferencias en su trabajo. Aunque en Colombia no existen cifras oficiales consolidadas, la experiencia clínica sugiere que los efectos del estrés sobre la voz son igual de significativos.
Lo importante es saber cuándo buscar ayuda profesional. Espitia advierte que síntomas persistentes como ronquera, pérdida de volumen, tensión o cansancio vocal que se prolonguen más de 15 días deben evaluarse con un fonoaudiólogo u otorrinolaringólogo. "El reconocimiento temprano de estos cambios es clave para evitar que se conviertan en problemas mayores", señala la experta. La buena noticia es que muchas alteraciones vocales son prevenibles con hábitos cotidianos simples.
Dormir entre seis y ocho horas diarias, mantenerse hidratado, reducir el consumo de cafeína y evitar el uso excesivo de la voz sin pausas son medidas básicas que protegen tu salud vocal. Ejercicios de respiración, estiramientos musculares y calentamiento vocal previo pueden reducir la tensión acumulada, especialmente si trabajas o estudias en ambientes que exigen un uso intenso de la voz. Estos cuidados son particulamente importantes en Colombia, donde muchas personas trabajan en call centers, docencia y otras profesiones que demandan un esfuerzo vocal sostenido.
Para Espitia, entender la voz como un reflejo emocional cambia la forma en que la cuidamos. "Cuidar la voz no es solo un asunto físico. Es también una forma de reconocer el estado emocional y actuar a tiempo para proteger la salud integral", concluye. Con esta perspectiva, la Universidad del Rosario desarrolló el curso virtual "Conoce y cuida tu voz" con el objetivo de que las personas comprendan cómo se produce la voz y adquieran hábitos que mejoren su calidad. Si en estos días notas cambios en tu voz, no lo ignores: podría ser tu cuerpo pidiendo que atiendas tu bienestar emocional.
Fuente original: El Tiempo - Salud