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El domingo 8 de marzo, tres consultas presidenciales que definirán el tablero político antes de la primera vuelta

Fuente: El Colombiano - Colombia
El domingo 8 de marzo, tres consultas presidenciales que definirán el tablero político antes de la primera vuelta
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Este domingo las tres consultas presidenciales funcionarán como una "primera vuelta" anticipada que marcará el rumbo de la campaña presidencial de mayo. La Gran Consulta de centro-derecha aspira a superar los 5 millones de votos y emerge como la más competitiva, con Paloma Valencia como favorita. En contraste, las otras dos consultas están debilitadas: la de Claudia López enfrenta la fragmentación del centro político, mientras que la del Frente por la Vida se ha desmoronado tras las exclusiones del CNE, quedando como un proyecto inestable.

Cuando caiga la tarde del próximo 8 de marzo y se conozcan los números de las tres consultas presidenciales, Colombia tendrá que responder una pregunta fundamental: qué tanto peso tendrán realmente los ganadores en el escenario de mayo. No es un dato menor. Aunque formalmente la gente va a votar por Senado y Cámara, la mirada estará puesta en las consultas porque aquí, según explica Manuel Camilo González, politólogo y profesor de la Universidad Javeriana, "Las consultas siempre han jugado dos tareas importantes. Primero, decantar las candidaturas de un sector político. Segundo, si entendemos esto como unas 'primarias', podría ser un termómetro para la viabilidad de candidaturas que no han despegado del todo".

La diferencia con hace cuatro y ocho años es notable. En 2018 y 2022, los principales candidatos, como Iván Duque y Gustavo Petro, participaron activamente en las consultas, ganaron con cifras contundentes y llegaron fortalecidos a la primera vuelta. Esta vez es distinto. Los tres grandes favoritos en las encuestas, Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda y Sergio Fajardo, decidieron no meterse en este juego. De la Espriella y Cepeda estiman que ya tienen suficiente respaldo como para pedir que sus rivales se unan a sus proyectos políticos. Fajardo, aunque podría haber participado, prefirió mantenerse al margen. Eso deja el escenario completamente abierto para quien logre sacar el mayor número de votos.

En la Gran Consulta, que concentra nueve precandidatos de distintos perfiles y sectores, los números son los más ambiciosos. Algunos cálculos hablan de que podrían llegar a 6.5 millones de votos, y Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, aparece como la candidata con mayores posibilidades de ganar. Su ventaja está en la estructura del partido, el apoyo de figuras como el expresidente Álvaro Uribe, y una bancada que le daría músculo legislativo. Pero el verdadero desafío para Valencia será después. Si gana, tendrá que convencer a los otros ocho candidatos que pierdan a apoyarla. Algunos como Vicky Dávila y Aníbal Gaviria han advertido claramente que no se unirían a De la Espriella, lo que sugiere que las fracturas entre los conservadores podrían no cerrarse tan fácilmente.

La Consulta de las Soluciones, donde compite Claudia López junto a Leonardo Huerta, nace de una debilidad. La exalcaldesa de Bogotá quería que Sergio Fajardo se sumara para darle peso al proyecto de centro-izquierda, pero él se negó. Maurice Armitage y Juan Fernando Cristo también cerraron la puerta. Aún así, sacar un millón de votos en una consulta creada por y para ella no sería un fracaso. Lo que sí es sintomático es que el centro político sigue profundamente dividido, y esas cicatrices del fracaso de Centro Esperanza hace cuatro años siguen abiertas.

El Frente por la Vida, la tercera consulta, es todo menos unido. Lo que comenzó como un proyecto robusto se convirtió en un ensamble confuso. El Consejo Nacional Electoral sacó de la carrera a Iván Cepeda. Renunciaron Camilo Romero y Juan Fernando Cristo. Roy Barreras quedó como figura central, pero de repente el CNE avaló a Daniel Quintero, personaje cuestionado, para que participara. Y luego, poco antes de cerrar inscripciones, sacaron de la manga a tres candidatos prácticamente desconocidos para la mayoría de los colombianos. Ese movimiento en falso evidencia la falta de solidez del proyecto.

Roy Barreras insiste en que sacará 1.5 millones de votos, cifra que lo igualaría con lo que consiguió Cepeda en octubre en las primarias del Pacto Histórico. Pero la situación no es comparable. Entonces fue una votación fuera del calendario electoral normal; ahora será parte de las legislativas, que movilizarán a 21 millones de votantes. El mandatario Gustavo Petro ya dejó clara su posición cuando dijo en la red social X: "yo no voy a votar por ninguna consulta. Hay que cambiar el Congreso de la República". Aunque en privado, según fuentes cercanas, se filtra que Barreras y Quintero son el plan B del petrismo cercano a la Casa de Nariño.

Lo que suceda el 8 de marzo tendrá efectos inmediatos. Los perdedores quedarán fuera de la competencia presidencial. Los ganadores, a su vez, tendrán que demostrar que los votos que consiguieron se traducen en una narrativa política que realmente compita contra los grandes candidatos que no participaron. La Gran Consulta tiene la responsabilidad de pasar de ser solo una mecánica electoral a convertirse en una propuesta con emoción y peso político real. Eso será lo decisivo.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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