El dólar baja pero sin mejorar: qué esperar en los próximos meses

El dólar cerró el jueves en $3.676, por debajo de $3.700, impulsado principalmente por una caída global de la divisa y no por mejoras en Colombia. Analistas advierten que la incertidumbre política y fiscal local seguirá presionando el tipo de cambio, manteniéndolo volátil entre $3.650 y $3.750. Los riesgos internacionales, como los precios altos del petróleo, también juegan en contra de una estabilidad duradera.
El dólar le dio un respiro a los bolsillos colombianos el jueves pasado al cerrar en $3.676, una caída de $15,50 respecto al día anterior que lo llevó nuevamente por debajo de la barrera de los $3.700. Pero no canten victoria: según analistas de Bancolombia, este movimiento es más un espejismo que una buena noticia real.
Lo que sucedió fue que el dólar se debilitó a nivel mundial, arrastrando consigo la moneda local. El índice DXY, que mide cómo se desempeña el billete verde frente a otras monedas, cayó 0,67% porque el euro, el yen y la libra esterlina ganaron fuerza. Esto ocurrió porque los bancos centrales de países ricos decidieron mantener sus tasas de interés estables ante presiones inflacionarias. En otras palabras: Colombia se benefició del movimiento externo, no por sus propias fortalezas.
Aquí viene lo preocupante. Mientras eso sucedía afuera, adentro del país la situación no mejoró. Bancolombia es claro al señalar que la tasa de cambio seguirá atada a factores locales que siguen siendo un dolor de cabeza: la incertidumbre sobre las finanzas del Gobierno, el calendario de elecciones presidenciales y la necesidad de que el Estado se financie. Estos elementos mantienen a los inversionistas nerviosos.
La volatilidad es el reflejo de esa incertidumbre. Con una cifra de 16,48% a 90 días, el mercado sigue moviéndose en terreno inestable. Bancolombia proyecta que el dólar se mantenga rondando los $3.700 en el corto plazo, lo que sugiere un equilibrio frágil más que una recuperación genuina del peso. Los indicadores técnicos marcan un rango esperado entre $3.650 y $3.750: hay movimiento, pero dentro de límites ajustados.
Internacionalmente, las cosas tampoco ayudan. El petróleo sigue caro, alimentando la inflación global, y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente mantienen a los inversionistas en modo defensivo. Cuando hay incertidumbre en el mundo, el dólar sigue siendo visto como un activo seguro donde guardar dinero.
En síntesis: la caída del dólar fue un episodio, no una tendencia. El mercado cambiario colombiano sigue atrapado entre señales contradictorias externas y riesgos internos que no se disipan. La pregunta de fondo no es qué pasó ayer, sino qué tan sostenible puede ser cualquier mejora del peso cuando hay tanta incertidumbre rondando.
Fuente original: Portafolio - Economía