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El deporte en el colegio: el ejercicio que mejora notas y disciplina en adolescentes

Fuente: El Tiempo - Vida
El deporte en el colegio: el ejercicio que mejora notas y disciplina en adolescentes
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La actividad física regular en los adolescentes no solo beneficia la salud, sino que entrena el cerebro para mejorar la concentración, la disciplina y el rendimiento académico. Contrario a lo que muchos padres creen, el ejercicio no compite con el estudio, sino que potencia la capacidad de enfocarse y sostener el esfuerzo. Un análisis reciente de 2025 confirmó que los programas de actividad física de intensidad moderada mejoran consistentemente el desempeño en materias como matemáticas.

Existe una creencia extendida entre muchos adultos de que el deporte les quita tiempo valioso a los adolescentes para estudiar. Nada más lejos de la realidad. La actividad física regular funciona como un entrenamiento directo para el cerebro, permitiendo que los jóvenes desarrollen herramientas mentales que se traducen en mejor desempeño en el aula. No se trata solo de descargar energía, sino de algo mucho más profundo: cuando un adolescente practica deporte de forma constante, está aprendiendo a autorregularse.

La autorregulación es la capacidad de iniciar una tarea, mantener la concentración y resistir impulsos inmediatos para lograr objetivos a largo plazo. Cuando un joven nada, corre, baila o juega en equipo, está practicando exactamente los mismos hábitos que necesita en el aula. El proceso de repetir movimientos, tolerar la frustración cuando algo no sale como se espera y corregir errores para intentar de nuevo es idéntico al que requiere resolver un problema de matemáticas o escribir un ensayo. Los padres y educadores suelen notar tres cambios concretos cuando esta práctica empieza a dar frutos: el adolescente se recupera más rápido ante el fracaso en lugar de abandonar sus metas, entra con menos dificultad en el ritmo de obligaciones que antes solía aplazar, y muestra mayor tolerancia al esfuerzo sostenido que demanda el aprendizaje.

Un metaanálisis realizado en 2025 cerró definitivamente el debate sobre si el deporte compite con el rendimiento académico. Los programas de actividad física de intensidad moderada y larga duración mejoraron de manera consistente el desempeño académico general. El impacto fue particularmente notable en matemáticas. Un estudiante sin actividad física puede tener más horas disponibles para estudiar, pero contará con menos foco y menor energía mental para procesar la información. En cambio, quien practica ejercicio regular estudia menos tiempo, pero lo hace con mayor eficiencia.

Lo importante aquí no es que el adolescente gane competencias o trofeos. La verdadera ganancia está en la estructura que el deporte proporciona: la capacidad de sostener una rutina, de gestionar el esfuerzo que antes evitaba, y de desarrollar resiliencia para afrontar retos. La pregunta fundamental que los padres deben hacerse no es solo si sus hijos hacen ejercicio, sino si esa actividad les está permitiendo construir la fortaleza mental necesaria tanto para el colegio como para la vida cotidiana.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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