El centro de Medellín arde más: así funcionan las islas de calor urbanas
En verano, algunas zonas de Medellín se sienten más calientes que otras. Esto ocurre porque el asfalto y el concreto absorben el calor del sol y, sin árboles que den sombra, tardan más en enfriarse. El centro de la ciudad, especialmente La Candelaria, experimenta este fenómeno con mayor intensidad. Expertos aseguran que sembrar más árboles y crear techos verdes son soluciones viables.
En estos días de verano, Medellín enfrenta un fenómeno incómodo que muchos ya han sentido en el cuerpo: las islas de calor. Se trata de zonas urbanas que se sienten notablemente más calientes que otras, simplemente porque están construidas de una manera diferente. Y sí, el centro de la ciudad es uno de los lugares donde más se nota este efecto.
El culpable principal es bastante obvio una vez que se explica. El asfalto, el concreto y todas las edificaciones absorben la radiación solar durante el día como esponjas. Cuando no hay árboles ni espacios verdes que ofrezcan sombra y permitan que el aire circule mejor, estas superficies oscuras tardan mucho más en enfriarse al caer la tarde. Resultado: el calor se queda ahí, concentrado, haciendo que la sensación térmica sea mucho mayor que en barrios con más vegetación.
Luis Javier Montoya, ingeniero civil y doctor en Ingeniería, lo explica así: "En las ciudades, específicamente, cuando hay una alta urbanización o la infraestructura urbana, sobre todo el concreto y el asfalto, el asfalto es de un color oscuro, entonces tiene una capacidad de absorber mayor radiación, entonces calienta más". Y eso es exactamente lo que ocurre en zonas como La Candelaria, en el centro del Valle de Aburrá, donde las temperaturas son considerablemente más altas que en otras comunas.
La geografía también juega su papel. Bello, ubicado en la parte más baja del Valle, tiende a registrar temperaturas mayores que municipios como Caldas, que está en una elevación mayor. Pero dentro de Medellín mismo, la diferencia más notable está entre los sectores arbolados con mucha sombra y las zonas repletas de edificios y calles de concreto.
Montoya añade que otros factores también intervienen en cómo sentimos el calor: "La presión atmosférica, donde se hacen zonas de mayor o menor presión atmosférica, pues, tiene que ver mucho con la temperatura del aire. Otro factor que puede influencionar en la sensación térmica es los vientos, ¿cierto? Si nosotros sentimos que hay viento, pues, ese viento nos produce una sensación térmica diferente y la humedad que hay en el aire".
La buena noticia es que hay soluciones. Aumentar la cantidad de árboles, crear más corredores verdes en la ciudad e implementar techos verdes en los edificios son medidas que podrían ayudar a reducir estas islas de calor. Se trata de traer más naturaleza a la ciudad, lo que además de refrescar, trae otros beneficios para el ambiente y la salud de los medellinenses.
Fuente original: Telemedellín