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El Cafetal, el barrio de Villanueva que parió las leyendas del vallenato

Fuente: Diario del Norte

El barrio El Cafetal, ubicado en Villanueva, La Guajira, será homenajeado en la versión 59 del Festival de la Leyenda Vallenata junto a figuras como Israel Romero, Rafael Orozco y el Binomio de Oro de América. Este pequeño sector se ha convertido en la cuna de las dinastías musicales más influyentes del vallenato colombiano, produciendo acordeoneros, compositores y cantantes que llevaron el género al mundo. Desde sus calles surgieron talentos que definieron el sonido romántico y clásico del vallenato.

Cuando se habla de las raíces del vallenato, inevitablemente hay que llegar hasta El Cafetal, un barrio del municipio de Villanueva en La Guajira que ha demostrado ser uno de los semilleros más prolíficos de artistas que ha conocido Colombia. En la próxima edición del Festival de la Leyenda Vallenata se rendirá tributo a Israel Romero, Rafael Orozco y el Binomio de Oro de América, un reconocimiento que apenas comienza a visibilizar el impacto histórico que este barrio tuvo en la música vallenata nacional.

Villanueva ya era conocida como la Cuna de Acordeones, pero El Cafetal merece su propio título: la cuna de los maestros. En sus calles empedradas se criaron figuras que hoy representan a Colombia ante el mundo. Fueron nacidas o se formaron allí dinastías musicales enteras como Los Amaya, Torres, Mugas Gil, Ovalle y Maestre. El poeta de Villanueva, Rosendo Romero, junto con Jorge y Daniel Celedón, Beto Murgas y otros acordeoneros legendarios, todos compartieron ese mismo barrio donde moldearon una identidad musical única. De allí salieron también los miembros del Binomio de Oro, la mayoría nacidos en El Cafetal, lo que explica por qué el sonido de esa agrupación quedó marcado para siempre con esa estética y sentimiento lírico característico.

Los grandes nombres del género nacen de ese lugar. Israel Romero Ospino, conocido como El Pollo Isra, fundador del Binomio de Oro y considerado uno de los mejores acordeoneros del mundo. Jorge Celedón, que llevó la música de El Cafetal a escenarios internacionales. Egidio Cuadrado, quien fue acordeonero de Carlos Vives y coronado Rey Vallenato. Los hermanos Zuleta, Beto Murgas, las dinastías Rivera y Kemmerer. Todos ellos atesoran ese ADN musical que solo El Cafetal parecía saber transmitir.

Aunque Valledupar ostenta el título de capital mundial del vallenato, el peso histórico de El Cafetal resulta inigualable cuando se trata de producir y formar talentos que marcaron profundamente el folclor. El barrio no solo parió a estos grandes personajes: ellos también lo llevaron al mundo a través de sus composiciones. Jorge Celedón e Jimmy Zambrano lanzaron Parranda en El Cafetal en el álbum Son… para el mundo de 2007, canción que se convirtió en himno de alegría y superación. El Binomio de Oro grabó Canto a mi tierra en el álbum Super Vallenato de 1992, "con la voz de Rafael Orozco y el acordeón de Israel Romero" fue lanzada como un clásico que resalta la identidad villanuevera y las raíces cafetaleras. Daniel Celedón junto a Ismael Rudas lanzó La lavandera en 1982, una canción de protesta social que honraba a las mujeres trabajadoras del barrio que se ganaban la vida lavando ropa ajena.

El Cafetal trasciende lo geográfico. Es un epicentro cultural que definió la estética y el sonido del vallenato contemporáneo, especialmente en el sur de La Guajira. Su legado no está solo en los discos de oro o en los escenarios internacionales, sino en cada parranda, en cada paseo lírico, en cada composición que mantiene viva esa chispa sentimental que solo este barrio supo encender.

Fuente original: Diario del Norte

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