El boom de carros eléctricos comienza a encarecerle el seguro: qué esperar en Colombia

Las matrículas de vehículos eléctricos e híbridos en Colombia crecen a ritmos acelerados (82,6% y 73% en enero de 2026). Sin embargo, repararlos cuesta entre 25 y 35% más que los de gasolina, lo que está presionando a las aseguradoras para aumentar las primas. Colombia aún está lejos de sentir el impacto completo porque los eléctricos no alcanzan el 1% del parque asegurado, pero expertos advierten que los ajustes tarifarios llegarán conforme crezca el mercado.
El crecimiento explosivo de vehículos eléctricos e híbridos en Colombia está empezando a preocupar a las aseguradoras. La razón es simple pero técnica: aunque estos carros no se accidentan necesariamente más que los de gasolina, cuando lo hacen el daño resulta mucho más costoso de reparar. Y ese costo adicional, tarde o temprano, terminará reflejándose en lo que usted paga por el seguro de su automóvil.
Los números del crecimiento son impresionantes. Solo en enero de 2026, las matrículas de vehículos eléctricos aumentaron 82,6% comparadas con el mismo mes del año anterior, mientras los híbridos crecieron 73%. En ese mes, más de un tercio de los vehículos nuevos vendidos en el país correspondía a tecnologías electrificadas. Globalmente, el fenómeno es aún más pronunciado: en 2024 se vendieron más de 17 millones de unidades eléctricas en el mundo, representando ya el 20% de las ventas totales. China lidera con uno de cada diez vehículos circulando como eléctrico, mientras Europa mantiene una participación cercana al 20%.
El punto crítico está bajo el piso del carro. La batería representa entre el 20 y el 50% del valor total del vehículo. En un accidente, incluso un impacto moderado puede comprometer su integridad, y repararla parcialmente no siempre es viable. En Alemania, arreglar un eléctrico cuesta entre 30 y 35% más que uno convencional. En el Reino Unido, los siniestros son 25% más elevados y el tiempo de reparación se extiende 14% adicional. Para Colombia, el problema se amplifica porque dependemos de autopartes importadas y tenemos una cadena de suministro incipiente para estos vehículos.
Además del costo de las piezas, existe un vacío de infraestructura. Un taller tradicional no puede atender un eléctrico sin adecuaciones especiales por razones de seguridad. Se necesitan herramientas aisladas, personal capacitado en electrónica de alta tensión y espacios diferenciados. Las grúas convencionales tampoco siempre son aptas para transportar un eléctrico accidentado. Este vacío especializado prolonga los tiempos de reparación e incrementa costos indirectos que las aseguradoras tendrán que absorber o trasladar a los clientes.
Según expertos de la industria aseguradora colombiana, el tamaño actual del segmento de eléctricos aún no permite construir estadísticas robustas sobre siniestralidad y costos. No es solo un problema técnico, sino actuarial. Sin datos confiables, es difícil definir con precisión cuánto aumentarán las primas. Sin embargo, si la penetración de eléctricos supera el 30% del mercado en los próximos años, la prima promedio podría aumentar entre 5 y 15%, dependiendo del segmento, según estimaciones de la reaseguradora suiza Swiss Re.
Por ahora Colombia está en una posición privilegiada. Los vehículos eléctricos no alcanzan ni el 1% del parque asegurado, así que el impacto agregado se diluye. El crecimiento se concentra en SUV y automóviles particulares en segmentos urbanos. Pero la transición es inevitable. El reto estructural para las aseguradoras es adaptarse sin frenar la adopción de tecnologías limpias, equilibrando datos insuficientes con la necesidad de mantener la rentabilidad del ramo automotor.
Fuente original: El Tiempo - Economía