Ejército despliega 700 soldados en la Panamericana para frenar violencia en el suroccidente
El Ejército anunció una operación con casi 700 uniformados que patrullarán más de 270 kilómetros de la vía Panamericana entre el Cauca y Valle del Cauca. La medida responde al aumento de ataques atribuidos a disidencias de las Farc que han dejado más de 20 civiles asesinados. El corredor es vital para la economía nacional, pues los bloqueos generan pérdidas superiores a 30 mil millones de pesos diarios en la región.
La seguridad en la vía Panamericana ya llegó al punto de quiebre. Ante el deterioro visible de la situación en uno de los corredores más importantes del suroccidente colombiano, el Ejército tomó la decisión de intervenir con una operación de gran envergadura: desplegarán aproximadamente 700 hombres de unidades de caballería para patrullar este tramo crítico que conecta el país de norte a sur.
El operativo es ambicioso en números. Se trata de al menos 28 pelotones esparcidos a lo largo de más de 270 kilómetros que atraviesan el Cauca y el Valle del Cauca. Según voceros de la institución, será uno de los sectores con mayor presencia de la Fuerza Pública en el país, con un promedio de 2,5 uniformados por kilómetro. Zonas como Guachené, Santander de Quilichao, Popayán, El Bordo y El Estrecho recibirán especial atención, pues allí se concentran los hechos de violencia más frecuentes.
Lo que se busca contener es una escalada de ataques atribuidos a disidencias de las Farc que ha dejado un saldo de más de 20 civiles asesinados en la región. Más allá de las vidas perdidas, esta inseguridad tiene implicaciones económicas enormes. El sector empresarial ha documentado que cada bloqueo o interrupción en la Panamericana genera pérdidas superiores a 30 mil millones de pesos diarios en el Valle del Cauca. Para una zona que depende del transporte de carga, el comercio y la logística nacional, cualquier alteración en esta vía dispara consecuencias en toda la cadena productiva: afecta la industria, el agro y la competitividad.
Pero detrás de estas cifras económicas están las comunidades que viven en el territorio. Líderes empresariales reconocen que el mayor golpe no es solo el impacto financiero, sino el de la violencia que azota a quienes habitan la zona. Los altos índices de homicidio, la presencia de estructuras criminales y la inestabilidad general han deteriorado cualquier esperanza de desarrollo local e inversión privada.
Desde el sector productivo insisten en que el despliegue militar, aunque es visto como un paso en la dirección correcta, no es suficiente por sí solo. Piden al Gobierno Nacional que acompañe esta operación con más recursos, mejor coordinación y un plan integral que combine seguridad con inversión y articulación institucional real.
El reto ahora es que estas acciones se mantengan en el tiempo. Una operación temporal podría calmar las aguas temporalmente, pero lo que la región necesita es una solución de fondo para uno de los corredores más vitales del país.
Fuente original: Hora 13 Noticias
