Economia crece pero sin inversión: Corficolombiana advierte riesgo para el PIB en 2026

Colombia cerró 2025 con un crecimiento de 2,6%, pero Corficolombiana advierte que esta expansión es frágil porque descansa solo en el consumo de las familias y el gasto público, sin respaldo de inversión. La inversión cayó a su menor nivel en 60 años (16% del PIB), amenazando el crecimiento futuro. La entidad rebajó su proyección para 2026 de 2,8% a 2,3%, alertando que sin nuevos motores productivos, el país enfrentará un crecimiento estructuralmente más bajo.
La economía colombiana cierra 2025 con un crecimiento que suena bien en los titulares pero esconde problemas de fondo. Según el análisis más reciente de Corficolombiana, el país creció 2,6% el año pasado, mejorando frente al 1,5% de 2024. Pero aquí está el quid del asunto: ese crecimiento no tiene pies ni cabeza. Si quitamos el gasto del gobierno y lo que gastan las familias en consumo, la economía habría crecido apenas 1,7%. En otras palabras, estamos viendo un crecimiento que depende de estímulos temporales, no de un fortalecimiento real de la capacidad productiva del país.
El problema principal es la inversión. Las empresas simplemente no están apostando dinero a nuevos proyectos. La tasa de formación de capital (que mide cuánto se invierte) bajó al 16% del PIB, el nivel más bajo en sesenta años. Para entenderlo en términos prácticos: cuando las empresas no invierten, significa que no están comprando máquinas nuevas, no están construyendo plantas de producción, no están expandiendo operaciones. Esto limita la capacidad futura del país para crecer más rápido. Corficolombiana advierte que "este nivel de inversión apunta a un crecimiento potencial cercano al 2,5%, muy por debajo del promedio histórico colombiano de las últimas dos décadas, que se ubica alrededor del 3,5%". En otras palabras, Colombia está perdiendo músculo económico.
El cierre del año mostró señales de alarma claras. El crecimiento anual del PIB bajó de 3,6% en el tercer trimestre a 2,2% en el cuarto, y en el último trimestre apenas avanzó 0,1%. La demanda interna cayó 1,0% por debilidad del consumo, y la inversión fija se contrajo 2,8%. Para la mayoría de colombianos esto significa algo simple: menos empleo, menos crecimiento de ingresos, menos oportunidades.
Lo irónico es que el consumo que salvó el crecimiento de 2025 se sostuvo por factores que no van a repetirse. Las remesas que envían los colombianos desde el exterior y la buena cosecha cafetera ayudaron a que las familias tuvieran dinero para gastar. Pero eso no es sostenible. Además, ese consumo terminó comprando más productos importados: las importaciones crecieron 10% durante 2025, lo que significa que el dinero que gastan los colombianos está beneficiando más a productores extranjeros que a la industria nacional. El déficit comercial alcanzó los 16.377 millones de dólares, el más alto jamás registrado.
Corficolombiana también advierte sobre el efecto base negativo que deja 2025 para 2026. Cuando un año termina en aceleración, ese impulso se transmite al siguiente de forma natural. Cuando termina desacelerado, como ocurrió aquí, el punto de partida es más bajo y limita el crecimiento del nuevo año. Por eso la entidad rebajó su proyección de crecimiento para 2026 de 2,8% a 2,3%.
El mensaje de fondo es claro: Colombia está creciendo, pero de forma débil y desequilibrada. El país necesita urgentemente recuperar la inversión como motor central de su economía, porque dependiendo de consumo temporal y gasto público no es un camino sostenible. Sin eso, los próximos años traerán menos empleo y menos mejora en los ingresos de los colombianos.
Fuente original: Portafolio - Economía

