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Ébola: cómo se transmite realmente el virus y por qué no contagia por el aire

Fuente: El Tiempo - Salud
Ébola: cómo se transmite realmente el virus y por qué no contagia por el aire
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El ébola se propaga por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas que ya tienen síntomas, no por el aire como la gripe o el covid-19. El virus puede contagiarse a través de sangre, vómito, heces y otras secreciones, así como por objetos contaminados. Los síntomas aparecen entre dos y 21 días después de la infección, y los trabajadores de salud requieren equipos de protección especializados para evitar contagios.

El reciente brote de ébola en la República Democrática del Congo ha generado nuevas preguntas sobre cómo se transmite este virus entre las personas y cuál es el verdadero nivel de riesgo. La Organización Mundial de la Salud declaró una emergencia sanitaria internacional por la situación en África central, pero las autoridades sanitarias aclaran que el peligro global sigue siendo bajo y que el ébola no se propaga por el aire como enfermedades respiratorias comunes.

Según la OMS, el contagio ocurre principalmente por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas que ya presentan síntomas. Esto incluye sangre, vómito, heces y otras secreciones del cuerpo. El virus también puede propagarse a través de objetos contaminados como agujas, ropa de cama o superficies utilizadas durante la atención de pacientes. Contrario a lo que muchos creen, una persona no se contagia simplemente por compartir un espacio con alguien infectado o porque el virus permanezca flotando en el aire después de una tos o estornudo.

Las personas infectadas comienzan a transmitir el virus cuando aparecen los síntomas, que generalmente se presentan entre dos y 21 días después de la infección, aunque lo más común es que surjan entre el octavo y décimo día. Al inicio, la enfermedad se parece a una gripe fuerte y produce fiebre, dolor de cabeza, debilidad intensa, dolor muscular y malestar general. A medida que avanza, algunos pacientes desarrollan vómitos, diarrea, problemas en órganos como hígado y riñones, e incluso hemorragias internas o externas.

El contagio ocurre cuando los fluidos corporales entran en contacto con las mucosas (como los ojos, nariz o boca) o con heridas y lesiones en la piel. La OMS advierte también que ciertos fluidos pueden mantener el virus durante semanas o meses después de que la persona se recupere clínicamente, especialmente el semen. Aunque el virus se ha detectado en saliva, leche materna, orina y semen, el mayor riesgo de transmisión está asociado con sangre, vómito, heces y secreciones corporales.

Los científicos han identificado que los murciélagos frugívoros son los principales reservorios naturales del virus. A partir de ellos, otros animales salvajes pueden infectarse y transmitir el patógeno a humanos mediante contacto directo. En brotes anteriores han estado involucrados monos, chimpancés, gorilas y algunos antílopes del bosque. No existe evidencia de que mosquitos u otros insectos transmitan el ébola.

El brote actual en la República Democrática del Congo preocupa porque la transmisión avanzó durante varias semanas antes de ser confirmada oficialmente. Las zonas afectadas presentan conflictos armados, desplazamientos de población y alta movilidad entre comunidades y países vecinos, factores que dificultan contener la propagación. Sin embargo, los expertos internacionales recalcan que el ébola no tiene la capacidad de expansión global rápida que poseen virus respiratorios como el covid-19 y que las medidas de vigilancia sanitaria permiten reducir significativamente el riesgo de contagio.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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