Dron con explosivos hiere a dos soldados en Tarazá mientras Antioquia enfrenta ola de artefactos improvvisados

Dos soldados profesionales resultaron heridos en un ataque con dron cargado de explosivos en la vereda Doradas Altas de Tarazá, Antioquia. El ataque fue perpetrado conjuntamente por disidencias del Eln y la Estructura 36. En los últimos once días, equipos antiexplosivos han desactivado nueve artefactos improvisados en zonas rurales del Norte y Nordeste antioqueño, convirtiendo los territorios en trampas mortales para civiles y militares.
La amenaza de los drones adaptados para la guerra llegó nuevamente a Antioquia. Este lunes 23 de febrero, el Ejército Nacional reportó que dos soldados profesionales fueron heridos tras ser atacados con explosivos lanzados desde un dron en la vereda Doradas Altas del municipio de Tarazá. Los responsables fueron integrantes de la compañía mixta Héroes de Tarazá del Eln y el Grupo Armado Organizado residual denominado Estructura 36.
El ataque puso a prueba la capacidad de respuesta de las Fuerzas Militares. Los soldados recibieron primeros auxilios de los enfermeros de combate en el mismo terreno, y gracias a una coordinación rápida, la Fuerza Aérea Colombiana logró evacuarlos por vía aérea hacia Medellín. Los reportes médicos más recientes confirman que ambos uniformados se encuentran fuera de peligro.
Las Fuerzas Militares rechazaron categóricamente el atentado y advirtieron que estas tácticas no solo buscan mermar a la Fuerza Pública, sino que exponen gravemente a la población civil del Bajo Cauca a daños colaterales. Lo grave es que este no es un caso aislado. En apenas once días, equipos antiexplosivos han localizado y destruido de manera controlada al menos nueve artefactos explosivos en zonas rurales del departamento.
El epicentro del problema está en el Norte y Nordeste antioqueño. Municipios como Briceño y Anorí han visto constantes operaciones militares en sus vías terciarias y zonas de tránsito campesino, donde los uniformados desactivan minas antipersonales y explosivos improvisados sembrados deliberadamente. Estos artefactos buscan frenar el avance de las tropas, pero terminan convirtiendo los territorios rurales en trampas mortales para las comunidades que necesitan transitar por esos caminos.
El Ejército Nacional afirmó que mantiene activas sus operaciones de desminado y control territorial para restablecer la seguridad en las vías y veredas de Antioquia. Es un reto que apenas comienza a visibilizarse en su verdadera dimensión: la tecnología comercial adaptada para la guerra sigue siendo una amenaza latente en Colombia.
Fuente original: El Tiempo - Colombia