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Liquidar Air-e sin resolver la deuda: el ciclo de crisis que se repite en el Caribe

Fuente: Diario del Norte

El presidente Petro anunció la liquidación de Air-e, el operador de energía en Atlántico, Magdalena y La Guajira, pero la medida reabre un interrogante que ha perseguido la región durante tres décadas: quién pagará la gigantesca deuda acumulada. Los cambios de operadores en el Caribe han sido frecuentes, pero nunca han resuelto los problemas estructurales del servicio eléctrico ni las obligaciones financieras pendientes. Expertos advierten que crear una nueva empresa pública sin solucionar estos temas de fondo podría repetir la historia de Electricaribe.

La decisión del presidente Gustavo Petro de liquidar a Air-e ha llegado cargada de incertidumbre en la región Caribe. Los habitantes de Atlántico, Magdalena y La Guajira miran con preocupación lo que parece ser un nuevo capítulo de una novela que ya conocen bien: cambios de operadores que prometen soluciones pero terminan dejando los mismos problemas sin resolver.

En el Caribe colombiano existe un patrón que se repite desde finales de los años noventa. Primero llegaron Electricaribe y Electrocosta para reemplazar las antiguas electrificadoras departamentales. Luego desaparecieron. Ahora es el turno de Air-e. Pero la pregunta incómoda persiste: con cada cambio de nombre y administración, las dificultades financieras, operativas y administrativas simplemente se pintan con otro color sin que el fondo cambie.

Han pasado casi treinta años y los usuarios de la región han pagado las consecuencias: tarifas que suben constantemente, apagones frecuentes y una ansiedad permanente sobre si mañana habrá servicio. Mientras tanto, unas empresas ganaron dinero, otras acumularon deudas enormes, pero el cliente siempre pagó la factura.

Lo verdaderamente delicado es la deuda que deja Air-e. Estamos hablando de varios billones de pesos adeudados a empresas generadoras de energía, principalmente las plantas térmicas, además de compromisos financieros contraídos durante la intervención estatal. Esa deuda no desaparece solo porque la empresa entre en liquidación. Alguien tiene que pagarla. Si es el Estado, todos los colombianos contribuyen. Si se traslada al sistema eléctrico, vuelve a los usuarios por las tarifas. Y si nadie la paga, se tambalea la estabilidad de todo el sistema energético nacional.

El Gobierno plantea crear una nueva empresa pública con participación regional para manejar la operación. Pero eso exige respaldo financiero real, decisiones regulatorias firmes y una administración eficiente que logre mantenerse en pie. La historia de Electricaribe mostró que cambiar de operador no es sinónimo de resolver los problemas de raíz. La sostenibilidad financiera, la reducción de pérdidas no técnicas (robos de energía), la calidad del servicio y la capacidad de inversión son los asuntos que realmente importan.

Liquidar una empresa es relativamente fácil. Lo difícil es construir una solución que de verdad funcione, que quiebre ese ciclo de crisis que el Caribe ha estado soportando. Si se repite la historia, dentro de una década estaremos escribiendo sobre otro operador fracasado mientras los mismos problemas estructurales siguen ahí, intactos, esperando el siguiente cambio de nombre.

Fuente original: Diario del Norte

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