Dreamcast: cómo Sega revolucionó los videojuegos en apenas 18 meses antes de desaparecer
La Dreamcast de Sega fue lanzada en 1999 como una consola revolucionaria que rompió récords de ventas en sus primeras horas, pero desapareció del mercado en 2001. Su caída se debió a la falta de apoyo de EA Sports, la competencia de PlayStation 2 (que además reproducía DVD) y la incapacidad de Sega para competir en una guerra de marketing. A pesar de su corta vida, la consola dejó un legado duradero: fue la primera en permitir jugar en línea contra otros jugadores y marcó estándares gráficos que sus competidores después adoptarían.
Hace 15 años, Sega lanzó la Dreamcast en Occidente y cambió para siempre la forma en que jugábamos videojuegos. Fue una entrada espectacular al mercado: en sus primeras 24 horas vendió 225.132 unidades, un récord que le valió un lugar en el libro Guinness. Medio millón de consolas se vendieron en apenas un par de semanas. Pero lo que parecía ser el comienzo de una era dorada para Sega terminó siendo el principio del fin para la empresa como fabricante de hardware. Solo 18 meses después del lanzamiento, el 31 de marzo de 2001, la Dreamcast fue discontinuada oficialmente.
La historia de Dreamcast es una lección sobre cómo los negocios pueden fracasar incluso cuando tienes un producto innovador. Los problemas empezaron antes del lanzamiento. Sega había trabajado con dos equipos distintos usando procesadores y arquitecturas diferentes, lo que ya indicaba indecisión interna. Luego, la empresa que fabricaba el procesador inicial filtró especificaciones confidenciales de la consola, obligando a Sega a cambiar de plan. Finalmente se lanzó con un procesador PowerVR. Pero el golpe más duro vino de Electronic Arts Sports. EA había sido fundamental en el éxito de consolas anteriores de Sega como Genesis, gracias a juegos como Madden, FIFA y NBA. Para Dreamcast, los ejecutivos de EA Sports querían tener la exclusividad de todos los títulos deportivos. Cuando Sega se negó, EA decidió no hacer ningún juego para la nueva consola. Dreamcast llegó al mercado sin el catálogo deportivo que debería haberle dado una ventaja competitiva.
Las cosas empeoraron cuando Microsoft y Sony anunciaron sus propias consolas. Xbox llegaba como la apuesta de un gigante de la tecnología, pero fue PlayStation 2 la que realmente cambió el juego. Sony no solo ofreció una consola de videojuegos: ofrecía un reproductor de DVD. Mientras Dreamcast usaba CD como medio de almacenamiento, PlayStation 2 aprovechaba la creciente popularidad de los DVD para películas. La cobertura mediática de estos competidores comenzó a eclipsar a Sega, y sus ventas comenzaron a caer. Los ejecutivos japoneses pronto se dieron cuenta de que no tenían los recursos financieros para ganar una guerra de marketing contra Microsoft y Sony. La decisión fue inevitable: Sega saldría del negocio de las consolas y se enfocaría únicamente en desarrollar videojuegos, modelo que mantiene hasta hoy.
Lo interesante es que a pesar de su muerte prematura, Dreamcast revolucionó la industria. Fue la primera consola en permitir que los jugadores se conectaran a internet a través de un módem y jugaran contra otras personas remotamente. Fue pionera en accesorios para conexión de red local y en compatibilidad con pantallas de alta definición. Sus juegos deportivos, especialmente NFL2K y NHL, establecieron estándares gráficos que después EA Sports adoptaría en sus propios títulos. Empresas como Activision y Ubisoft ganaron experiencia y reputación distribuyendo en Dreamcast, lo que las fortaleció para futuras generaciones de consolas.
Poco más de año y medio de vida, pero Sega logró algo que muchas empresas no consiguen ni con décadas de operación: dejar una huella permanente en su industria. Dreamcast pasará a la historia como una máquina adelantada a su época, una que mostró el camino que sus rivales terminarían siguiendo.
Fuente original: BBC Mundo - Tecnología
