Dónde vota menos Colombia para elegir Congreso: la brújula para 2026
Colombia llega a 2026 con 41 millones de ciudadanos habilitados para votar, pero existe un patrón claro: menos gente participa en elecciones de Congreso que en presidenciales. Departamentos como Caquetá, Arauca y Putumayo tienen los índices más bajos de participación legislativa. Esta realidad geográfica y la diferencia entre participación rural y urbana serán determinantes para definir quién entra al Congreso.
Colombia está lista para marzo de 2026 con 41,3 millones de electores en el censo. La Registraduría montará una operación monumental con casi 126 mil mesas para que los ciudadanos voten en el país y en el exterior. Pero hay algo que los números no cuentan por sí solos: en dónde la gente simplemente no aparece a votar cuando se trata de elegir congresistas.
El Centro de Estudios en Democracia y Asuntos Electorales de la Registraduría ha sondeado esta realidad durante años. El hallazgo es inquietante pero consistente: en Colombia la gente vota menos para Congreso que para Presidencia. Mientras que en las presidenciales de 2022 participó el 55% de los electores, en la elección de Congreso del mismo año apenas fue el 48%. Esto no es nuevo. En 2018 pasó algo parecido: 55,5% en presidenciales contra 48,9% en legislativas.
Los departamentos donde este problema se agudiza son territorios que ya cargan con dificultades propias. En 2022, Caquetá apenas logró 39,4% de participación en Congreso, Arauca 40,9% y Putumayo 41%. Pero la lista es larga y problemática: Antioquia, Cauca, Valle del Cauca, Huila, Quindío y Tolima, entre otros, quedaron por debajo del promedio nacional de 49,6%. Lo preocupante es que estos no son territorios remotos o inaccesibles, sino departamentos importantes del país.
Lo extraño es que esta geografía del ausentismo cambia según el tipo de elección. Cuando se trata de presidente, los departamentos que quedan rezagados son otros: el Archipiélago de San Andrés, Vaupés, Vichada y La Guajira. Es decir, no es que "la gente no vote" en esos lugares. Es que votan distinto dependiendo de qué se elige. Las campañas que repiten la misma estrategia en todo el territorio están perdiendo el punto.
Aquí está el meollo del asunto para 2026. Si la participación en Congreso repite el patrón de 2014, apenas llegaría a 18,2 millones de votantes. Si se comporta como en 2022, serían 19,8 millones. Esa diferencia de dos millones de votos puede definir quién entra al Congreso y quién no, especialmente en circunscripciones donde los resultados son cerrados. No es un detalle electoral, es la diferencia entre tener representación o quedar afuera.
Hay otro dato operativo que la Registraduría ha rastreado: en elecciones de Congreso participa más gente en las zonas rurales que en las urbanas. En 2022 fue 52,1% rural contra 47,4% urbano. Pero en presidenciales ocurre lo inverso: 55,9% urbano y apenas 48,3% rural. Esto significa que los esfuerzos de movilización que funcionan para meter gente a votar por senadores y representantes no son los mismos que activan el voto presidencial. Las campañas que siguen usando la misma receta en todos lados están trabajando a ciegas.
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Fuente original: KienyKe - Portada
