DolarApp se reinventa como ARQ tras recibir 70 millones de dólares en inversión
La fintech colombiana que operaba bajo el nombre DolarApp acaba de recibir una inyección de capital de 70 millones de dólares y ha decidido cambiar su identidad para reflejar su expansión. Con más de 2 millones de usuarios en América Latina y un volumen de transacciones que supera los 10 mil millones de dólares anuales, la plataforma amplía sus servicios más allá del intercambio de divisas digitales e incluye ahora crédito, inversiones y tarjetas internacionales. El cambio de marca responde a una estrategia para posicionarse en el segmento de usuarios de altos ingresos que requieren soluciones financieras globales.
Una fintech que nació hace poco para resolver un problema muy específico está creciendo tan rápido que ya necesitaba un nombre diferente. DolarApp, la plataforma digital que permitía a colombianos y latinoamericanos comprar y vender dólares sin ir al banco, acaba de completar una ronda de inversión de 70 millones de dólares y anuncia que a partir de ahora se llamará ARQ. El cambio no es solo cosmético: refleja que la empresa ya no solo maneja divisas, sino que se ha convertido en una plataforma financiera mucho más completa.
El contexto de este crecimiento es interesante para entender por qué una empresa así surgió y prospera. Durante los últimos años, las fintech revolucionaron las finanzas en Colombia mostrando que no necesitaban sucursales físicas para llegar a millones de personas excluidas del sistema bancario tradicional. Pero las aplicaciones convencionales se enfocaron en el usuario promedio. ARQ identificó un nicho diferente: profesionales con buenos ingresos y personas que viajan constantemente, que necesitaban acceso a dólares digitales, tarjetas internacionales y herramientas para invertir globalmente, pero sin depender de bancos tradicionales. En palabras de Fernando Terrés, cofundador y CEO, "Nuestro nombre anterior se volvió limitante, y por eso decidimos evolucionar a ARQ. Estamos construyendo mucho más que finanzas transfronterizas. Con ARQ, nos expandimos hacia las finanzas cotidianas, incluyendo inversión y nuestra tarjeta de crédito Prestige, diseñada para clientes que necesitan un producto global en el que puedan confiar".
En términos concretos, el cambio representa la consolidación de varias soluciones financieras en una sola plataforma. Los usuarios pueden ahora comprar y vender dólares y euros digitales, enviar y recibir dinero del exterior, usar tarjetas para compras internacionales, invertir su dinero en activos denominados en dólares y acceder a crédito. Todo desde una aplicación. Para clientes de alto perfil, lanzó una tarjeta de lujo llamada Prestige.
Los números hablan del éxito de la estrategia. La plataforma superó los 10 mil millones de dólares en volumen anualizado de transacciones y tiene más de 2 millones de usuarios en toda la región. El respaldo de inversionistas de primera línea como Sequoia Capital, el Founders Fund de Peter Thiel y Kaszek confirma que el modelo de negocios ha probado ser viable y escalable.
En Colombia específicamente, el crecimiento ha sido sostenido desde el lanzamiento. La demanda por acceso a dólares digitales aumentó en un momento en que la moneda estadounidense se encontraba en niveles más bajos desde 2021, lo que hizo más atractivo para muchos colombianos resguardar ahorros en dólares. Sumado a esto, más personas trabajan de forma remota para empresas en el exterior, estudian en línea en universidades internacionales y compran cosas en plataformas globales, necesidades que ARQ resuelve desde un solo lugar.
La fintech opera ahora como una empresa verdaderamente global. Tiene más de 100 empleados distribuidos entre Nueva York, Buenos Aires, San Pablo, Cracovia, Ciudad de México, Bogotá y Londres, lo que le permite ofrecer servicios las 24 horas y entender las necesidades locales de cada mercado. Para el colombiano promedio con aspiraciones internacionales o que simplemente necesita enviar dinero al exterior, ARQ representa una alternativa moderna a los trámites complicados y costosos que ofrecía la banca tradicional hace apenas cinco años.
Fuente original: La República - Finanzas