Dólar se estanca en Colombia mientras el mundo se debate entre tensión en Oriente Medio y cautela de la Fed

El dólar cerró la jornada de marzo sin dirección clara, manteniéndose alrededor de los 3.675 pesos. Los inversionistas están paralizados por la incertidumbre global: la Reserva Federal estadounidense no sabe si bajar tasas, el conflicto en Oriente Medio mantiene el petróleo elevado, y localmente hay preocupación por las finanzas públicas. El peso podría oscilar entre 3.650 y 3.750 en las próximas semanas, atrapado en un equilibrio sin una dirección definida.
El dólar en Colombia no sabe para dónde ir. Esto es lo que significa: mientras el resto del mundo se debate en incertidumbre, nuestra moneda está congelada alrededor de los 3.675 pesos. Según el análisis de Bancolombia, el día anterior cerró con una leve caída de 6,32 pesos, pero nada indica que esto sea el inicio de una tendencia. Es como un carro en punto muerto: hay fuerzas que lo empujan en direcciones opuestas y por eso se queda quieto.
El culpable principal es Estados Unidos. La Reserva Federal, el banco central norteamericano, está en una trampa: la inflación sigue preocupando pero el empleo se debilita. Esto significa que no puede subir ni bajar las tasas de forma agresiva porque ambas decisiones tendrían consecuencias impredecibles. Y cuando la Fed está paralizada, los inversionistas mundiales también se quedan sin saber qué hacer. Lo único que se ve claro es que hacia septiembre de este año podrían empezar a recortar tasas, pero eso es especulación. Mientras tanto, el dólar global se fortalece ligeramente (subió 0,31%), lo que limita que el peso colombiano se aprecie (es decir, que se fortalezca).
En el frente internacional, el conflicto en Oriente Medio sigue siendo la espada de Damocles. El petróleo Brent subió 5,13% y llegó a 107,46 dólares por barril, justamente porque no hay soluciones a la vista. Bancolombia advierte que "los inversionistas evalúan con decepción los limitados avances hacia una solución pronta del conflicto" y que las declaraciones de Irán indican que no hay intención de negociar. Para Colombia esto importa mucho porque somos un país petróleo-dependiente: cuando el crudo sube, teóricamente nuestras finanzas respiran, pero cuando hay incertidumbre sobre si subirá o bajará, los mercados se paralizan.
Localmente hay tres temas que mantienen a los inversionistas despiertos en la noche: la salud fiscal del Gobierno nacional, el tema de las elecciones presidenciales que vienen, y cómo el país va a financiarse. Bancolombia menciona que podría haber una "segunda ola de diversificación del portafolio" del Gobierno, probablemente usando derivados u emisiones directas de bonos, lo que podría mover el dólar hacia cualquier lado.
Desde el punto de vista técnico, los indicadores están en territorio neutral. El RSI está en 45,4 puntos (una escala donde 0 es sobreventa y 100 es sobrecompra), así que no hay señales de que el peso vaya a caerse ni a dispararse. El MACD también está estable. En lenguaje simple: el mercado no ve ni compras desesperadas ni ventas desesperadas.
Lo que todo esto significa para tu bolsillo es que en las próximas semanas el dólar probablemente oscile entre 3.650 y 3.750 pesos, sin movimientos bruscos. No es un buen momento para especular, pero tampoco para entrar en pánico. Es un mercado de espera: todos están viendo qué hace Estados Unidos, qué pasa en Medio Oriente, y qué anuncian desde Palacio de Nariño. Cuando algo de eso se despeje, entonces sí el dólar sabrá hacia dónde caminar.
Fuente original: Portafolio - Economía