Doblete sísmico: qué pasó en Venezuela cuando dos terremotos golpearon en 39 segundos

El 24 de junio de 2026, dos terremotos de gran magnitud (7,2 y 7,5) sacudieron el noroccidente de Venezuela en apenas 39 segundos, dejando cientos de muertos. Según un reporte técnico de la Universidad de los Andes, este fenómeno inusual, llamado doblete sísmico, ocurre cuando dos sismos de magnitud similar se presentan en muy poco tiempo y zona cercana. Los epicentros se ubicaron en Yaracuy, en una zona de gran complejidad geológica donde convergen importantes sistemas de fallas.
El miércoles 24 de junio de 2026 quedará marcado en la memoria de Venezuela. Esa tarde, el noroccidente del país fue impactado por dos terremotos de gran intensidad separados por apenas 39 segundos. El primero registró una magnitud de 7,2 y el segundo, que fue el más fuerte, alcanzó 7,5. Ambos tuvieron su epicentro en el estado Yaracuy, entre los municipios de San Felipe y Yumare, en una zona donde los sistemas de fallas geológicas se entrecruzan de manera compleja.
Lo que hizo especial este evento fue precisamente su naturaleza doble. Según explica Rodrigo Alejandro León Loya, profesor asistente del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes en un reporte técnico elaborado poco después del suceso, este tipo de fenómeno se conoce como doblete sísmico: dos terremotos de magnitud comparable que ocurren en una ventana de tiempo extremadamente corta y en una área geográfica cercana. En este caso, los epicentros quedaron separados entre 7 y 10 kilómetros.
El primer sismo, considerado el evento premonitorio, ocurrió a las 18:04 hora local con epicentro a 24 kilómetros al este-noreste de San Felipe y a una profundidad de 21,9 kilómetros. Treinta y nueve segundos después llegó el terremoto principal, con epicentro a 23 kilómetros al sureste de Yumare, en el límite entre Yaracuy y Carabobo, pero a una profundidad mucho menor: apenas 10 kilómetros. Esta poca profundidad fue determinante en la violencia del movimiento que se sintió en la superficie y en la magnitud de los daños estructurales.
Los análisis técnicos indican que ambos sismos respondieron a un mecanismo de fallamiento transcurrente, es decir, el deslizamiento lateral de bloques de roca uno respecto al otro. Sin embargo, León Loya identifica una diferencia notable: mientras el terremoto de 7,2 mostró una orientación de falla poco común para la región, el de 7,5 presentó un mecanismo más típico de desgarre. Esto sugiere que se activaron dos planos de falla conjugados dentro de un mismo campo de esfuerzos, un patrón documentado en otras zonas donde las placas tectónicas colisionan.
El origen de este doblete está en la zona donde la placa Caribe y la placa Sudamericana convergen de forma oblicua, un límite tectónico que atraviesa todo el norte de Venezuela. En esta región actúan sistemas de fallas conocidos, como el Sistema de Fallas de Boconó, que recorre 550 kilómetros a través de los Andes venezolanos y ha generado sismos históricos destructivos, como el terremoto de Mérida de 1812 estimado en magnitud 7,9. El doblete del 24 de junio ocurrió precisamente en la zona donde estos sistemas de fallas se cruzan, un punto de geometría compleja que facilita la deformación del terreno.
Los daños fueron catastróficos. El Servicio Geológico de Estados Unidos activó su alerta máxima de emergencia, estimando preliminarmente entre 11.000 y 36.000 víctimas fatales, aunque estas eran proyecciones automáticas. El Gobierno venezolano reportó al menos 164 fallecidos y más de 900 heridos. Entre las zonas más afectadas estuvieron Montalbán en Carabobo, descrito como zona cero por el colapso total de estructuras; el este y centro de Caracas con desplome de edificios; y el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía con colapso parcial de sus terminales. Se declaró estado de emergencia y se suspendieron las actividades no esenciales mientras se adelantaban operaciones de rescate y remoción de escombros.
Fuente original: El Tiempo - Vida