Detectan temprano el rechazo de órganos trasplantados con análisis de sangre: ya funciona en Colombia

Colombia ya tiene acceso a tecnologías que analizan el ADN libre en sangre para detectar señales tempranas de rechazo en pacientes trasplantados. Estos análisis no invasivos permiten identificar complicaciones antes de que causen daño significativo al órgano, evitando procedimientos más riesgosos como las biopsias. El avance, sumado a mejores técnicas de selección de donantes y terapias más precisas, está transformando el seguimiento y calidad de vida de quienes reciben un trasplante.
El trasplante de órganos sigue siendo uno de los mayores logros de la medicina moderna, permitiendo que miles de pacientes recuperen funciones vitales comprometidas por enfermedades graves. Sin embargo, uno de los principales desafíos ha sido siempre el rechazo del órgano trasplantado, un problema que afecta entre el 15 y el 30 por ciento de los pacientes durante el primer año después del procedimiento, dependiendo del órgano recibido.
En Colombia, el panorama está cambiando. El país ya cuenta con acceso a tecnologías basadas en análisis de ADN libre circulante en sangre, herramientas no invasivas que permiten identificar señales tempranas de rechazo antes de que se produzcan daños significativos. Esto representa un avance importante en el monitoreo de pacientes trasplantados, quienes tradicionalmente han dependido de procedimientos más invasivos y riesgosos para confirmar episodios de rechazo.
La doctora Marcela Gálvez, directora médico-científica para Latinoamérica de Gencell, explicó que "esto no solo facilita decisiones clínicas más oportunas, sino que también reduce la necesidad de procedimientos invasivos como las biopsias". Las biopsias, aunque efectivas, implican riesgos y generan incomodidad para los pacientes, por lo que contar con alternativas basadas en simples muestras de sangre representa un cambio significativo en la práctica clínica.
Durante 2025 se realizaron 1.361 trasplantes de órganos en Colombia, principalmente de riñón, hígado y corazón. A pesar de este avance, más de 4.100 pacientes permanecen en lista de espera activa, la mayoría con enfermedad renal crónica. Esta demanda creciente hace que la innovación en monitoreo sea aún más urgente.
La evolución de estas tecnologías, sumada a mejoras en la selección de donantes y receptores, así como a terapias cada vez más precisas, está modificando el pronóstico de quienes reciben un trasplante. El enfoque clínico actual ya no se limita únicamente a garantizar la supervivencia del paciente y del órgano, sino a ofrecer mejores condiciones de vida a largo plazo, con menos complicaciones y una mayor estabilidad clínica.
Desde la perspectiva del sistema de salud, estos avances también traen beneficios concretos. La detección temprana de rechazo permite reducir hospitalizaciones por complicaciones, optimizar el uso de recursos médicos y contribuir a una atención más sostenible para una población de pacientes trasplantados que continúa creciendo. Se trata de un cambio que refleja cómo la medicina molecular está transformando el cuidado de estos pacientes de forma muy real en el país.
Fuente original: El Tiempo - Salud