Destiny: el videojuego que costó 500 millones de dólares y apuesta por redefiniría los juegos en línea
Destiny llegó en 2014 como el videojuego más caro jamás producido, con un presupuesto de 500 millones de dólares que duplicaba el de Avatar. El juego de Bungie y Activision buscaba crear una experiencia multijugador colaborativa ambientada 700 años en el futuro donde los jugadores actúan como guardianes del planeta. Aunque algunos analistas cuestionaban las cifras de presupuesto, la prueba beta ya había convocado a 4,5 millones de jugadores, generando expectativas sin precedentes en la industria.
Cuando Destiny se lanzó en septiembre de 2014, llegó cargado de un peso financiero nunca antes visto en la historia de los videojuegos: 500 millones de dólares invertidos por un equipo de 500 personas durante 5 años de desarrollo. Para dimensionar lo que esto significa, el presupuesto de Destiny duplicaba aproximadamente el de Avatar y el de Grand Theft Auto V. Ya no era novedad que los videojuegos rivalizaran con películas de Hollywood en términos de inversión, pero Destiny llevó esa tendencia a un nivel completamente diferente.
El juego llegaba bajo dos grandes sellos de calidad: Bungie, el estudio creativo detrás de la legendaria saga Halo, y Activision, la compañía responsable de Call of Duty. Destiny estaba pensado como el comienzo de una franquicia que podría perdurar una década completa. Los creadores predecían que podría atraer a 10 millones de jugadores el primer día. La apuesta era enorme y la presión también.
¿Qué hacía que Destiny fuera tan especial? El juego estaba ambientado 700 años en el futuro, donde los jugadores actúan como guardianes de la última ciudad del planeta, luchando contra una entidad misteriosa llamada The Darkness y sus aliados alienígenas. Aunque otros videojuegos como World of Warcraft ya ofrecían experiencias multijugador, Destiny fue diseñado desde cero poniendo el juego colaborativo en el corazón del proyecto. Harold Ryan, presidente de Bungie, explicaba que en esta "próxima generación de videojuegos es fundamental permitir que los jugadores choquen e interactúen entre ellos mientras se embarcan individualmente en aventuras épicas y llenas de acción". Para otros juegos el multijugador era una opción extra; para Destiny era su esencia.
La prueba beta realizada semanas antes ya había movido cifras astronómicas: 4,5 millones de jugadores participaron en esa versión de prueba, rompiendo récords históricos. Eso alimentó un fenómeno de anticipación sin igual en la industria. Eric Hirshberg, Director ejecutivo de Activision Publishing, declaró: "Sentimos que tenemos la oportunidad de lanzar algo enorme, no sólo para el panorama de los videojuegos, sino para el panorama de la cultura popular".
Sin embargo, no todos estaban de acuerdo con las cifras anunciadas. Michael Pachter, analista de Wedbush Securities, creía que los 500 millones eran una exageración publicitaria. Según su análisis, el desarrollo actual del juego costó unos 180 millones de dólares, con presupuesto inicial de marketing de 100 millones, lo que sumaba 280 millones antes de la primera venta. El resto, argumentaba, incluía derechos de autor, infraestructura de servidores y costos continuos de contenidos descargables.
Pero el verdadero interrogante pendía sobre si la experiencia de juego justificaría la apuesta descomunal. Chris Dring, editor de MCV, opinaba que "Destiny siempre iba a ser un éxito", pero fue realmente la versión beta la que lo posicionó como "la nueva marca más vendida de la historia de la industria". Dave Scarborough, editor de Games TM, resumía el desafío pendiente: "la prueba" estaría en "si los jugadores querrán seguir jugando una vez que los nuevos juegos de Call of Duty y Assassin's Creed salgan a la luz hacia finales de año".
Fuente original: BBC Mundo - Tecnología
