Destilados colombianos buscan conquista global con caña local y estándares internacionales

Marcas emergentes como Monte Manglar apuestan por productos hechos con caña colombiana para competir en mercados internacionales. La industria de destilados abre espacio a emprendimientos independientes que priorizan la autenticidad y calidad local. Este movimiento refleja un cambio en el consumo: los colombianos buscan cada vez más productos con identidad propia, dejando atrás el dominio de marcas tradicionales.
En los últimos años, la industria de destilados en Colombia ha experimentado un giro hacia lo local. Impulsada por consumidores que valoran el origen y la autenticidad de lo que beben, han surgido marcas independientes que desafían el dominio histórico de grandes productores internacionales. Monte Manglar es una de ellas: creada hace cinco años, esta compañía ha puesto toda su apuesta en explorar el potencial de la caña colombiana como materia prima para crear bebidas con identidad propia.
La marca acaba de anunciar una nueva etapa de expansión desde el Caribe colombiano, con miras a fortalecer la presencia de los destilados locales sin abandonar los estándares de calidad que exigen los mercados globales. Su estrategia va más allá de producir botellas: busca contribuir al crecimiento de toda la cadena, generando oportunidades para productores y emprendedores vinculados al cultivo de caña.
Jorge García, cofundador de Fugitivos (la compañía detrás de Monte Manglar), explicó la filosofía que guía su propuesta. "No buscamos replicar el pasado, sino materializar el espíritu de Colombia para ofrecer un producto de talla mundial que celebre el legado con una sofisticación distinta", afirmó. El nuevo destilado que lanzaron es elaborado con una mezcla de cañas de distintas regiones del país y reposa durante seis meses en condiciones especiales entre el río Magdalena y el mar Caribe, un proceso que busca resaltar la diversidad del territorio nacional.
García también enfatizó el propósito social detrás de la iniciativa. Su objetivo es "democratizar la calidad local" y demostrar que emprendimientos independientes pueden competir en una industria tradicionalmente dominada por gigantes. "Queremos construir un ecosistema que conecte con nuevas generaciones desde la autenticidad y la innovación", indicó.
El movimiento de marcas como Monte Manglar refleja cambios reales en el mercado colombiano. Durante años, el consumo de destilados estuvo dominado por categorías tradicionales e importadas. Hoy, el surgimiento de propuestas locales está diversificando la oferta y atrayendo a consumidores que buscan conexión con productos enraizados en el territorio.
Para estas marcas, el reto es ambicioso: expandir hacia nuevos mercados internacionales sin perder su esencia. La apuesta está en posicionar la caña colombiana como base de destilados que puedan competir en calidad con los mejores del mundo. Este sector se perfila como un segmento con crecimiento potencial, impulsado precisamente por propuestas que logran combinar identidad local con estándares globales.
Fuente original: El Tiempo - Vida