Destapan red de extorsión desde la Fiscalía: funcionarios cobraban hasta 1.000 millones para manipular casos
Una estructura criminal operando dentro de la Fiscalía y la Policía extorsionaba a procesados y exnarcotraficantes cobrándo sumas superiores a mil millones de pesos para manipular expedientes. Las revelaciones provienen de Juan Carlos Ramírez Taborda, alias 'Manicomio', quien denunció amenazas, seguimientos y entregas de información en memorias USB. Ocho personas han sido capturadas, pero el denunciante asegura que el esquema continúa operando con figuras poderosas aún en libertad.
Lo que parecía inimaginable sucedió dentro de las propias instituciones encargadas de impartir justicia en Colombia. Una red de corrupción integrada por presuntos funcionarios de la Dirección de Lavado de Activos de la Fiscalía y miembros de la Policía Nacional operaba un esquema de extorsión sistemática contra procesados y exnarcotraficantes, según denuncias que han sacudido al país.
Las revelaciones de Juan Carlos Ramírez Taborda, alias 'Manicomio', expusieron cómo estos funcionarios exigían pagos superiores a mil millones de pesos a cambio de manipular la suerte jurídica de sus víctimas. El modus operandi era tan descarado que llegaban a entregar fragmentos de expedientes reservados en memorias USB o incluso en servilletas, frente al mismo búnker de la Fiscalía en Bogotá. Con acceso privilegiado a información confidencial, intimidaban a quienes querían extorsionar, mostrando documentación que evidenciaba su poder dentro del sistema.
El esquema incluía un verdadero "librete" de intimidación documentado en allanamientos posteriores: seguimientos a los afectados, fotografías de sus abogados y amenazas veladas. Los funcionarios implicados habrían recibido millonarios pagos para manipular peritajes forenses, dejando vacíos técnicos en la cadena de custodia que hacían colapsar los casos ante los jueces. Según las investigaciones, uno de los supuestos abogados involucrados llegó a recibir hasta trescientos millones de pesos en inmediaciones del búnker.
Como resultado de estas revelaciones, ocho personas han sido capturadas, incluyendo agentes del CTI (Cuerpo Técnico de Investigación) y uniformados de la Policía. Sin embargo, Ramírez Taborda sostiene que esto apenas rasguña la superficie de una operación mucho más amplia que continúa funcionando en la actualidad. Según su relato, hay figuras con alto poder político y económico que permanecen libres.
El denunciante ha sido blanco constante de intimidaciones. Tanto él como su abogada reportan seguimientos e intentos de intimidación por parte de sicarios, lo que refleja la vulnerabilidad de quienes deciden colaborar con la justicia. El acceso ilegal al sistema para descargar denuncias y las amenazas de muerte ponen en evidencia cuán profundamente la corrupción logró penetrar las oficinas que deberían perseguir el crimen organizado. Un caso que demuestra que los tentáculos del crimen llegaron hasta donde muchos creían que no era posible.
Fuente original: Minuto30