Desmantelan red de sicarios en Medellín que usaba rituales de brujería para "blindarse" contra la justicia

Las autoridades de Medellín capturaron a nueve integrantes de una organización de sicariato que operaba a nivel transnacional. El grupo utilizaba altares y rituales de brujería, incluyendo culto a la Santa Muerte, como parte de su estrategia para eludir la acción de la justicia. En el allanamiento incautaron armas, municiones y equipos electrónicos, y se investigan conexiones con homicidios de ciudadanos mexicanos, albaneses y canadienses.
Medellín acaba de presenciar el desmantelamiento de una estructura criminal que mezcla lo incomprehensible con lo criminal. El alcalde Federico Gutiérrez confirmó la captura de nueve personas que operaban desde una "oficina de sicariato" donde, junto a arsenales de guerra, funcionaba un altar dedicado a la Santa Muerte. Lo que hace este caso particularmente perturbador es que los integrantes de la red utilizaban rituales de brujería y velas con la intención de obtener lo que ellos consideraban un "blindaje" contra las autoridades.
La investigación judicial reveló que estos elementos rituales no eran simples supersticiones de criminales, sino parte integral de cómo organizaban sus operaciones. La red coordinaba asesinatos selectivos y cobros relacionados con deudas del narcotráfico, pero su alcance iba mucho más allá de las fronteras locales. El alcalde Gutiérrez calificó la organización como una verdadera "exportación de servicios criminales", lo que significa que ofrecía sus servicios de violencia a otras estructuras delictivas en el exterior.
Lo que sorprendió a los investigadores fue la dimensión global de los crímenes. Se está analizando la conexión de este grupo con homicidios recientes de ciudadanos mexicanos, albaneses y canadienses ocurridos en el área metropolitana, indicios claros de que la red tenía nexos con organizaciones delictivas internacionales.
El operativo, resultado de semanas de trabajo de inteligencia, permitió incautar un arsenal preocupante: una subametralladora tipo Uzi, una pistola, seis revólveres, setenta y siete cartuchos de diversos calibres, veintinueve teléfonos celulares, tres computadores y dos tabletas. Los nueve capturados fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación y enfrentan cargos por fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.
Las autoridades continúan investigando los vínculos de esta estructura con economías ilegales y rastreando su conexión con otros homicidios de alto impacto tanto en territorio colombiano como en el extranjero.
Fuente original: El Tiempo - Colombia
