Descubrimiento en Escocia revela isla artificial de madera más antigua que Stonehenge

Arqueólogos hallaron bajo las aguas de un lago escocés una estructura de madera construida hace más de 5.000 años, desafiando lo que se sabía sobre estas islas artificiales. El descubrimiento, liderado por universidades británicas, demuestra que el sitio fue reutilizado durante milenios por diferentes comunidades. Entre los hallazgos hay cientos de fragmentos de cerámica neolítica que sugieren actividades rituales y ceremoniales.
En las remotas aguas del Loch Bhorgastail, en las Hébridas Exteriores de Escocia, arqueólogos descubrieron lo que parecía ser una simple isla de piedra pero que resultó ser una sofisticada estructura construida por comunidades neolíticas hace más de cinco mil años. El hallazgo, dirigido por investigadores de las universidades de Southampton y Reading, cambia completamente nuestra comprensión sobre estas construcciones antiguas.
Las excavaciones que comenzaron en 2021 revelaron que bajo la superficie del agua existe una plataforma circular de madera de aproximadamente 23 metros de diámetro, levantada entre el 3500 y el 3300 antes de Cristo. Este descubrimiento es particularmente importante porque obliga a reescribir la historia de los crannogs, nombre que reciben estas islas artificiales que hasta ahora se asociaban principalmente con períodos más recientes como la Edad del Hierro y la Edad Media.
Lo más fascinante es que este lugar fue ocupado y transformado durante miles de años. Cerca de dos mil años después de su construcción original, durante la Edad del Bronce, se añadieron nuevas capas de ramas y piedra. Posteriormente volvió a ser utilizado en la Edad del Hierro. Los arqueólogos también encontraron una calzada de piedra sumergida que conectaba la isla con la orilla, lo que indica que el acceso estaba cuidadosamente planeado desde el principio.
Durante las investigaciones, el equipo recuperó cientos de fragmentos de cerámica neolítica en el fondo del lago. Se trataba de cuencos y vasijas que aún conservaban señales de uso, como restos de hollín y residuos de alimentos. Los especialistas creen que estos objetos fueron depositados deliberadamente en el agua después de ser utilizados, una práctica que también se ha identificado en otros crannogs neolíticos de la zona. Esta evidencia apunta a posibles reuniones comunitarias y actividades rituales relacionadas con comidas compartidas.
El estudio de este yacimiento presentó desafíos únicos para los arqueólogos debido a las características especiales del agua poco profunda del lago. Los métodos convencionales no funcionaban adecuadamente, así que el equipo desarrolló un sistema portátil de estereofotogrametría, una técnica que genera modelos digitales tridimensionales de alta resolución usando fotografías submarinas, imágenes de drones y registros terrestres integrados en un único modelo 3D.
El interés científico por los crannogs neolíticos de las Hébridas Exteriores comenzó en 2009 cuando el yacimiento fue identificado por primera vez. En 2012, Chris Murray, un exbuceador de la Marina Real británica residente en la isla de Lewis, encontró cerámica neolítica bien conservada cerca de otros islotes artificiales, iniciando así una serie de investigaciones que han transformado nuestro conocimiento sobre estas antiguas construcciones.
Fuente original: El Tiempo - Vida