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Descubren que las hormonas no solo vienen de glándulas: hallan producción en células inmunitarias y grasas

Fuente: El Tiempo - Salud
Descubren que las hormonas no solo vienen de glándulas: hallan producción en células inmunitarias y grasas
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Un nuevo atlas celular revela que las hormonas se producen en lugares inesperados del cuerpo, como células inmunitarias y tejido adiposo, no solo en glándulas endocrinas. El estudio también muestra cómo medicamentos para la obesidad como Ozempic podrían tener efectos directos en el corazón más allá de la pérdida de peso. Los hallazgos abren la puerta a comprender mejor las comunicaciones entre órganos y mejorar el desarrollo de fármacos.

Durante años se creía que las hormonas eran producidas exclusivamente por glándulas especializadas del cuerpo. Un nuevo atlas hormonal a escala celular acaba de cambiar ese entendimiento. Investigadores del Wellcome Sanger Institute y la Universidad de Cambridge, liderados por Sarah Teichmann, descubrieron que células inmunitarias, vasos sanguíneos y hasta el tejido adiposo también generan hormonas. El trabajo fue publicado recientemente en la revista Science y analiza la expresión de 379 genes hormonales en más de 14 millones de células de 47 tejidos humanos diferentes.

El estudio revela cómo diferentes tipos de células se comunican entre sí a través de señales hormonales en todo el organismo. "El Human Cell Atlas describe qué células hay en el cuerpo, dónde están y cuáles podrían ser sus funciones. El Hormone Cell Atlas va un paso más allá: revela cómo estas células se comunican entre sí a través de hormonas", explica Teichmann. Esto no es simplemente un catálogo de células, sino un nuevo marco para entender cómo las hormonas coordinan funciones en el cuerpo y qué ocurre cuando esta comunicación falla en enfermedades endocrinas o metabólicas.

Uno de los hallazgos más sorprendentes tiene que ver con el sistema inmunitario. Los investigadores encontraron que células dendríticas plasmacitoides, un tipo especial de célula defensiva implicada en respuestas antivirales, producen secretina, una hormona tradicionalmente asociada solo con el intestino y la digestión. Aún más interesante: esta producción aumentaba cuando había infecciones virales, incluyendo covid-19. Aunque los resultados son prometedores, Teichmann advierte que estas hallazgos deben considerarse como predicciones que requieren validación adicional en estudios posteriores.

El tejido adiposo también fue objeto de análisis detallado. El atlas describe distintos subtipos de células grasas y cómo su actividad hormonal cambia según la zona del cuerpo, el sexo, si la persona tiene obesidad o el estado de desarrollo de la célula. Los científicos compararon depósitos grasos de personas con obesidad y peso saludable para comprender cómo responde normalmente la grasa a las hormonas y cómo se altera este proceso en la obesidad.

Los investigadores utilizaron el atlas para analizar medicamentos populares contra la obesidad y la diabetes basados en GLP-1, como semaglutida (Ozempic) y tirzepatida (Mounjaro). Descubrieron que las células del corazón, incluyendo marcapasos cardíacos y células musculares cardíacas, tienen receptores para estas moléculas. Esto sugiere que algunos efectos de estos tratamientos podrían ser directos sobre el corazón y no depender únicamente de la pérdida de peso o del control del azúcar en la sangre. "Nuestros datos apoyan la idea de que algunos efectos de estos fármacos podrían implicar acciones directas sobre células específicas, como las musculares cardíacas o las células marcapasos del corazón", comenta Teichmann.

El atlas hormonal celular estará disponible públicamente para investigadores y clínicos que estudien enfermedades endocrinas, metabolismo, obesidad y comunicación entre órganos. Para Teichmann, esta herramienta podría mejorar en el futuro el desarrollo de nuevas terapias hormonales al identificar tejidos diana inesperados, priorizar experimentos y diseñar estudios clínicos que monitoreen señales de seguridad más relevantes, especialmente para medicamentos como los usados para tratar la obesidad en Colombia y otros países de la región.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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