Descubren pulpo con patrón de color inverso en aguas profundas de Galápagos

Un submarino encontró una nueva especie de pulpo a casi 1.800 metros de profundidad cerca de Galápagos con una coloración nunca antes vista: la piel externa casi sin pigmentos mientras los músculos internos están densamente pigmentados. El descubrimiento obliga a la comunidad científica a replantear lo que se conoce sobre esta familia de pulpos, que se creía exclusiva de aguas frías y antárticas. Solo existe un ejemplar conocido y los investigadores aún no pueden explicar completamente por qué este animal desarrolló características tan inusuales.
Un pulpo diminuto ha dejado perpleja a la comunidad científica internacional. El animal fue detectado a casi 1.800 metros de profundidad durante una expedición en aguas profundas cerca de las islas Galápagos, en el Pacífico ecuatorial. Aunque los submarinos operados remotamente han permitido en los últimos años observar criaturas sorprendentes en las profundidades marinas, este hallazgo resulta particularmente intrigante por sus características anatómicas inusitadas.
El espécimen fue capturado en 2015 por el vehículo submarino ROV Hercules a 1.773 metros de profundidad, cerca de la isla Darwin. El descubrimiento fue publicado oficialmente en la revista científica Zootaxa bajo el nombre científico Microeledone galapagensis sp. nov. Lo que más desconcierta a los investigadores no es que sea una especie nueva, sino su apariencia casi única. El animal presenta lo que los científicos describen como un "sombreado inverso": su piel dorsal carece casi por completo de pigmentación, pero curiosamente la musculatura interna de su manto dorsal está densamente pigmentada. Este patrón es completamente inesperado en criaturas de las profundidades, donde prácticamente no existe luz natural.
El pulpo pertenece a la familia Megaleledonidae, un grupo que hasta ahora se asociaba exclusivamente con las aguas frías del océano Austral y con especies de gran tamaño. Sin embargo, el ejemplar encontrado en Galápagos contradice ambas expectativas: es pequeño, vive en una zona tropical ecuatorial y posee brazos cortos con pocas ventosas. Esta contradicción fue tan significativa que obligó a los investigadores a revisar y modificar la definición científica de toda esta familia de pulpos.
El animal presenta otras características anatómicas inusuales. Carece del saco de tinta que muchos pulpos utilizan como defensa, y tampoco tiene ciertas estructuras digestivas comunes en especies relacionadas. Su piel es lisa y cuenta con pocas laminillas branquiales (estructuras para respirar) y pocas ventosas en los brazos. Los investigadores especulan que estos rasgos podrían estar relacionados con un fenómeno evolutivo llamado heterocronía, que implica cambios en los tiempos del desarrollo biológico. La teoría sugiere que brazos cortos y menos ventosas podrían permitir que el animal destine más energía a la reproducción y ocupe un nicho ecológico diferente en el océano profundo.
Lo más complicado para los científicos es que existe un único ejemplar conocido. Obtener un segundo individuo resultaría prácticamente imposible debido a las enormes dificultades de exploración en aguas tan profundas. Por eso analizaron el espécimen mediante microtomografía computarizada, una técnica que permite estudiar la anatomía interna sin destruir el organismo. El pulpo fue hallado en una zona con sedimentos y afloramientos de basalto, y tras ser recuperado fue trasladado a agua marina fría, fotografiado y preservado para análisis científicos.
El descubrimiento refuerza la idea de que las profundidades marinas aún guardan formas de vida desconocidas para la ciencia. Los investigadores advierten que la exploración limitada del océano profundo probablemente ha llevado a subestimar tanto la distribución geográfica real como la verdadera diversidad de estos pulpos. Aunque la investigación logró clasificar oficialmente la especie, varias preguntas fundamentales permanecen sin respuesta: por qué este pulpo desarrolló una coloración tan extraña y cómo esa característica influye en su supervivencia en las profundidades ecuatoriales.
Fuente original: El Tiempo - Vida