Dentro del simulador de Latam: así se preparan los pilotos para volar aviones comerciales

Latam Airlines abrió sus puertas para mostrar cómo entrena a sus pilotos en simuladores de última tecnología. El Centro de Estudios Aeronáuticos cuenta con equipos valorados en millones de dólares que replican exactamente la cabina de un Airbus A320. Los pilotos requieren cientos de horas de entrenamiento simulado antes de volar con pasajeros, incluyendo práctica en emergencias que nunca podrían realizarse en vuelos reales.
¿Cómo se prepara un piloto antes de tomar el control de un avión con cientos de pasajeros a bordo? Latam Airlines invitó a conocer el Centro de Estudios Aeronáuticos, una instalación especializada donde se forman pilotos y tripulaciones. Allí, entre aulas técnicas y simuladores de última generación, funciona el CAE 7000 XR Series, un equipo valorado en cerca de 10 millones de dólares que reproduce con exactitud la cabina de mando de un Airbus A320, uno de los aviones comerciales más utilizados en el mundo para vuelos de corta y media distancia.
El simulador logra replicar cada interruptor, pantalla, alarma, sonido y movimiento de una aeronave real. Durante una demostración práctica guiada por el instructor Álvaro Andrés Caicedo, subgerente de flota Airbus A320 en Latam, la experiencia dejó claro el nivel de responsabilidad que recae sobre quien comanda una aeronave. Desde el primer momento, con la cabina vibrando y los motores rugiendo, la línea entre lo real y lo simulado desaparece. Los controles están en inglés, con una palanca que controla la inclinación del avión y pedales extremadamente sensibles para la dirección durante el rodaje y aterrizaje.
El despegue fue el primer reto. Aumentar potencia, alcanzar 300 kilómetros por hora y levantar la nariz del avión para ascender requirió precisión. El simulador se elevó simultáneamente, replicando exactamente la sensación física de despegar. Ascendimos hasta 12.000 pies de altura mientras aparecían puntos reconocibles del paisaje colombiano a través de las ventanas: la Torre Colpatria, Monserrate y el valle del Magdalena.
Sin embargo, lo más desafiante llegó después: un aterrizaje nocturno con niebla densa. El instructor presentó además un escenario de emergencia donde el piloto principal había fallecido y debía aterrizarse el avión siguiendo instrucciones por teléfono. Esto forma parte del entrenamiento estándar. Durante el descenso, la niebla era tan espesa que las ventanas parecían completamente blancas. Solo en el último momento aparecieron las luces de la pista. El impacto contra la superficie de aterrizaje se sintió completamente real, requiriendo control preciso de motores y dirección para detener la aeronave.
Caicedo explicó la ruta de formación que sigue un piloto profesional: "Un piloto que inicia como copiloto debe llegar con una licencia comercial, para la que se requieren aproximadamente 200 horas de vuelo. Luego pasa por unas 40 o 50 horas de simulador y después empieza a volar acompañado por un instructor". Con el tiempo, los copilotos acumulan experiencia hasta alcanzar entre 3.500 y 4.000 horas de vuelo, momento en que pueden convertirse en capitanes.
El simulador es indispensable en este proceso. "Sin simulador no nos podemos subir a un avión", afirmó Caicedo. "Ahí practicamos fallas y emergencias que claramente no se pueden ensayar en vuelos reales con pasajeros". Esta máquina permite reproducir escenarios imposibles de entrenar de otra forma, garantizando que cada piloto esté preparado para enfrentar situaciones críticas antes de comandar una aeronave comercial. Después de vivir esa experiencia por unos minutos, la razón es evidente.
Fuente original: El Tiempo - Vida