Del M-19 a la Casa de Nariño: quién es Carlos Alonso Lucio, el hombre de confianza de De la Espriella

Carlos Alonso Lucio fue designado coordinador del empalme del gobierno de Abelardo de la Espriella, convirtiéndose en una de sus figuras de mayor confianza. Su trayectoria es singular: comenzó como militante del M-19, pasó por la cárcel por estafa y falsa denuncia, trabajó como asesor en negociaciones con las AUC, se convirtió al cristianismo y fue crítico visible del gobierno Petro. Ahora regresa al primer plano de la política nacional con una responsabilidad central en la transición del nuevo gobierno.
Carlos Alonso Lucio está de vuelta en el centro de la escena política colombiana. El excongresista acaba de ser designado como coordinador del proceso de empalme entre el gobierno que termina y la administración de Abelardo de la Espriella, lo que lo posiciona como uno de los hombres de mayor confianza del presidente electo. Un cargo que marca su regreso a un papel protagónico después de una carrera de más de cuatro décadas marcada por giros inesperados y transformaciones profundas.
La historia de Lucio comienza en Cali, donde nació el 2 de septiembre de 1964. Como tantos de su generación, ingresó al Movimiento 19 de Abril cuando era adolescente y participó activamente en sus actividades durante los ochenta. Después de la desmovilización y la firma del acuerdo de paz de 1990, continuó en la Alianza Democrática M-19 y llegó a la Cámara de Representantes en 1994, donde se mantuvo hasta 2002 ganándose reconocimiento por sus intervenciones en debates de control político.
Pero la carrera de Lucio sufrió un quiebre importante a finales de los noventa. Fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por los delitos de estafa y falsa denuncia, relacionados con la financiación de su campaña a la Alcaldía de Bogotá. Pasó 30 meses en prisión en La Picota y durante ese tiempo renunció a su curul. El golpe fue fuerte, pero su vida tomó un giro inesperado mientras estaba privado de la libertad. Recibió la visita del pastor Darío Silva Silva y comenzó estudios bíblicos que lo llevaron a una transformación personal profunda. Se convirtió al cristianismo y luego se dedicó a la predicación.
Ya en libertad, Lucio regresó a la vida pública desempeñándose como asesor durante el proceso de paz entre el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y las Autodefensas Unidas de Colombia. El exjefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna, aseguró en sus testimonios que Lucio fue contratado como asesor de esa organización durante las negociaciones en Santa Fe de Ralito. En esos mismos relatos describió un episodio tenso en el que Carlos Castaño lo amarró a un árbol sospechando que era guerrillero, del cual fue salvado por intervención de Mancuso y otros integrantes de las AUC.
Con su esposa, la exsenadora Viviane Morales, Lucio promovió el comité "Firmes por papá y mamá", una iniciativa que buscó modificar las reglas sobre adopción por parejas del mismo sexo, respaldada por diferentes iglesias cristianas. Este período marcó su consolidación como figura vinculada al activismo cristiano conservador.
Lo irónico de esta historia es que Lucio y Gustavo Petro, ambos antiguos militantes del M-19, terminaron en caminos completamente opuestos. Durante el gobierno Petro, Lucio se convirtió en uno de sus críticos más visibles, escribiendo columnas y análisis que cuestionaban al mandatario. Uno de sus enfrentamientos más recordados sucedió en agosto de 2023, cuando ambos protagonizaron una discusión pública después de que Ingrid Betancourt revelara detalles sobre un episodio relacionado con Petro durante su paso por la Embajada de Colombia en Bélgica.
Ahora, con su designación en el gobierno de De la Espriella, Lucio cierra un ciclo. Explicó que decidió acompañar al nuevo presidente por la amistad que ambos mantienen desde hace aproximadamente 25 años. Con esta responsabilidad de coordinar la transición, regresa al primer plano nacional con una trayectoria que combina cambios ideológicos profundos, enfrentamientos judiciales, giros religiosos y una cercanía que De la Espriella, quien ganó las elecciones presidenciales con el 49,6 por ciento de los votos frente al 48,7 por ciento de Iván Cepeda, decidió recompensar con un puesto clave en su administración.
Fuente original: La FM - Colombia
