Defensora Iris Marín responsabiliza al sistema de salud por muerte de Kevin Acosta

La Defensora del Pueblo, Iris Marín, señaló que el sistema de salud fue responsable de la muerte de Kevin Arley Acosta Pico, un niño de 7 años con hemofilia que falleció en Bogotá sin recibir su medicamento de forma continua. La Defensoría también pidió no revictimizar a la madre del menor y aclaró que el cuidado de la salud no es responsabilidad solo de las mujeres. Esto contrasta con lo dicho por el presidente Petro y el ministro de Salud, quienes atribuyeron el fallecimiento a que el niño montara en bicicleta.
La muerte de Kevin Arley Acosta Pico ha dejado una herida profunda en el país. El pequeño de 7 años, quien padecía hemofilia, falleció en cuidados intensivos del hospital La Misericordia en Bogotá después de ser trasladado desde el Huila, en medio de la esperanza de que finalmente recibiría el medicamento que tanto necesitaba. Su caso ha dividido aguas en cuanto a responsabilidades.
La Defensora del Pueblo, Iris Marín, fue contundente en señalar dónde recae la responsabilidad del fallecimiento. A través de su cuenta en X manifestó que "el cuidado de la salud de Kevin era responsabilidad del sistema de salud, que no tuvo la capacidad de hacer todo a su alcance, de cumplir según sus obligaciones constitucionales, lo previsto en la ley". Marín agregó una advertencia clara: "si no lo vemos así, se repetirá". Su mensaje apunta directamente a los fallos estructurales que dejaron al niño sin acceso oportuno a su tratamiento.
La Defensoría del Pueblo fue más allá e hizo un llamado solidario y protector hacia Katherine Pico, la madre de Kevin. A través de su perfil institucional, pidió no revictimizar a la mujer y enfatizó que "la muerte de Kevin no es responsabilidad de su mamá, porque el cuidado no es una carga solo de las mujeres y las madres". Con un mensaje que resonó en redes sociales, agregaron: "Hoy todos somos Kevin Acosta. La mamá no tiene por qué ser revictimizada".
Estos pronunciamientos llegan como respuesta directa a lo expresado por el presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, quienes la noche anterior habían minimizado la responsabilidad estatal. En su último Consejo de Ministros, Petro sugirió que la caída en bicicleta fue determinante en el desenlace fatal, argumentando que "si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, tiene menos riesgos. Si el médico o el sistema de salud no enseña, la mamá no sabe, las mamás no nacen aprendidas".
La realidad del caso es más compleja. Kevin ingresó al hospital de Pitalito tras caer de la bicicleta, pero su situación se tornó crítica porque padecía hemofilia A severa y no estaba recibiendo su medicamento desde el 12 de diciembre de 2025. Su madre denunció que el niño requería una inyección cada 28 días para controlar su enfermedad, pero el sistema de salud no había garantizado la continuidad del tratamiento. El traslado a Bogotá, que debía ser urgente, se demoraron varios días en medio de falta de autorizaciones oportunas.
Diego Gil, director ejecutivo de la Federación Colombiana de Enfermedades Raras, fue claro sobre el alcance de este problema: "En hemofilia A severa, un sangrado, como uno cerebral, puede progresar de manera muy rápida. La continuidad del tratamiento no es opcional, es obligatoria. Si no se garantiza el suministro oportuno del factor y el seguimiento especializado, el desenlace puede ser fatal".
El caso de Kevin no es aislado. Según se ha documentado, más de 40 pacientes con hemofilia han enfrentado dificultades similares con sus medicamentos en Colombia, lo que sugiere que este es un problema sistémico que va más allá de una familia o una región.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

