De Villanueva a los tribunales: la historia de Carlos Mario Isaza Serrano
Carlos Mario Isaza Serrano, originario de Villanueva, La Guajira, ha construido una trayectoria destacada en el derecho colombiano como catedrático de universidades de renombre, autor de obras jurídicas especializadas y funcionario en altos cargos judiciales. Su carrera incluye desempeños como conjuez del Consejo Nacional Electoral, Consejo de Estado y la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, además de su trabajo en la Fiscalía General de la Nación. Su caso es presentado como un ejemplo de cómo el estudio riguroso y la dedicación pueden llevar al reconocimiento nacional sin perder las raíces regionales.
Mientras el reconocimiento público tiende a concentrarse en artistas, deportistas e influenciadores de redes sociales, hay nombres que merecen ser exaltados desde otros campos: aquellos hombres y mujeres que desde la academia, la justicia y el servicio público enorgullecen a sus regiones y al país. Uno de esos nombres es el de Carlos Mario Isaza Serrano, guajiro de Villanueva, cuya trayectoria representa la disciplina, el conocimiento y la excelencia profesional.
Isaza Serrano nació en Villanueva, tierra de compositores y hombres de carácter, hijo de Alejandro Isaza y Gisela Serrano Aarón. Desde muy joven asimiló que el conocimiento era la herramienta más poderosa para abrirse camino. Estudió Derecho en la Universidad Externado de Colombia y luego profundizó su formación con maestrías y especializaciones en áreas como Teoría General del Derecho, Filosofía del Derecho, Derecho Público y Gestión Pública en universidades como la Universidad Libre, la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de los Andes.
Pero no se conformó con acumular títulos. Entendió que el saber debía compartirse, y por eso se convirtió en catedrático de importantes universidades colombianas: la Universidad Militar Nueva Granada, la Universidad del Rosario, la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad de La Salle y la Universidad Cooperativa de Colombia. Miles de estudiantes han recibido sus enseñanzas, consolidándose como un docente respetado por varias generaciones de abogados. Además, ha dejado su marca en obras jurídicas especializadas como 'Derecho Disciplinario-Parte General', 'La suspensión provisional en materia disciplinaria' y 'El personero municipal', que se han convertido en referentes para quienes estudian derecho disciplinario y administrativo en el país.
Su grandeza no se mide solo por títulos o publicaciones. Las instituciones del Estado han confiado en él a lo largo de su carrera. Ha sido conjuez del Consejo Nacional Electoral, cargo en el que recientemente volvió a posesionarse; conjuez del Consejo de Estado y de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura. En la Fiscalía General de la Nación se desempeñó como fiscal coordinador de la Unidad de Delitos Financieros y Fiscal contra Delitos contra el Patrimonio Económico, trabajo que le valió recibir la Medalla Enrique Low Murtra al Mérito en 1994.
Lo que llama la atención es que, a pesar de los altos cargos y el prestigio alcanzado, nunca ha perdido la sencillez ni las raíces que lo vinculan con su tierra guajira. Disfruta de la música vallenata, de las tertulias con amigos y de las tradiciones culturales del Caribe colombiano. Esa mezcla entre formación intelectual y amor por sus orígenes es precisamente lo que más admiran quienes lo conocen.
Su compromiso con Villanueva también quedó demostrado cuando ejerció como alcalde municipal en 1987, siendo el último alcalde nombrado por Decreto antes de la implementación de la elección popular de alcaldes en Colombia. Este paso por la administración pública local mostró que su interés en servir no se limitaba a los grandes tribunales o las aulas universitarias, sino que también quería trabajar directamente por el bienestar de su comunidad.
En una época donde muchos jóvenes carecen de referentes académicos y profesionales sólidos, la historia de Isaza Serrano se convierte en un ejemplo de superación y perseverancia. Desde un municipio de provincia surgió un hombre capaz de llegar a los más altos escenarios del derecho colombiano, sin perder la humildad ni la identidad regional. Su nombre honra a La Guajira y demuestra que también desde la academia y los tribunales se puede llegar muy alto.
Fuente original: Diario del Norte



