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De vendedor de elotes a neurocirujano de élite: la historia del Dr. Q que inspiró Netflix

Fuente: El Tiempo - Salud
De vendedor de elotes a neurocirujano de élite: la historia del Dr. Q que inspiró Netflix
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Alfredo Quiñones-Hinojosa creció en una familia humilde en México y cruzó la frontera a los 15 años para trabajar. Sin embargo, descubrió su talento académico en un colegio comunitario estadounidense, fue aceptado en Harvard y hoy dirige una de las prácticas de neurocirugía más reconocidas en la Mayo Clinic. Su vida inspiró un episodio de la serie de Netflix "The Surgeon's Cut" y acumula más de 650 investigaciones científicas. El médico insiste en que el éxito requiere sacrificio, trabajo duro y amar genuinamente a los pacientes.

Alfredo Quiñones-Hinojosa vuelve la vista a su infancia en México y lo resume con claridad: "Crecí en una familia humilde en México, muy humilde, muy pobre". Sus padres apenas tuvieron acceso a educación formal. Su padre completó solo el primer año de escuela y su madre llegó a quinto de primaria. Desde pequeño, el futuro neurocirujano entendió que trabajar era parte de la realidad cotidiana. A los cinco años ya laboraba en una estación de gasolina. A los siete vendía elotes y perros calientes. Ese espíritu emprendedor lo acompañaría toda la vida.

La migración hacia Estados Unidos no fue capricho ni improviso. Sus tíos trabajaban como braceros, jornaleros que se desplazaban temporalmente al norte para labores agrícolas y regresaban con algo de dinero y provisiones. A los 15 años, Quiñones-Hinojosa cruzó la frontera por primera vez durante el verano. Repetiría la experiencia a los 16 y 17 años, mientras otros jóvenes disfrutaban las vacaciones. Él enviaba lo que ganaba a su familia.

El giro decisivo llegó a los 18 años. Después de graduarse como maestro de educación primaria en México, decidió emigrar dos años para ahorrar y luego estudiar. Pero los planes cambiaron. A los 19 montó su primera compañía comprando un camión para transportar productos agrícolas. El negocio fracasó. "Me quedé sin nada", recuerda. Fue entonces cuando se enfocó en aprender inglés, estudiando en un colegio comunitario por las noches mientras trabajaba durante el día.

El talento académico emergió gradualmente. Compañeros estadounidenses lo animaron a aplicar a universidades y fue aceptado en la University of California, Berkeley, una de las más prestigiosas del país. Un consejero universitario que identificaba estudiantes brillantes de contextos difíciles cambió su trayectoria con una frase: "Tú puedes ir a Harvard". Quiñones-Hinojosa ni siquiera había soñado algo así. "Yo era un joven trabajador, emprendedor. Trabajaba, daba tutorías de física, química y cálculo, hacía investigación en un laboratorio y estudiaba al mismo tiempo", recuerda. En 1994 ingresó a la Escuela de Medicina de Harvard, donde se graduó con honores.

Su carrera en neurocirugía aceleró rápidamente. Completó su residencia en la University of California, San Francisco, realizó investigaciones en células madre y cáncer, y desarrolló buena parte de su trayectoria en Johns Hopkins Hospital, consolidándose como referente mundial en su especialidad. Hoy acumula más de 650 investigaciones científicas, cerca de diez libros y varias patentes. Su historia inspiró el libro "Becoming Dr. Q" y después una serie de Netflix titulada "The Surgeon's Cut". Desde 2016 trabajó en la Mayo Clinic, donde fungió como jefe de departamento hasta 2024.

Pero el prestigio tiene un costo emocional que Quiñones-Hinojosa no oculta. "Entre más famoso te haces, más esperan de ti, más piensan que les vas a salvar la vida", señala. Esa intensidad, aclara, no significa descontrol ni trabajo desde la ira. Significa entrar al quirófano y lograr que todo lo demás desaparezca. "Tienes que pensar que nada importa más que ese paciente", explica. Esa concentración absoluta lo acompaña incluso fuera del hospital. Mientras visitaba Bogotá, seguía pensando en los pacientes que había dejado en Florida.

Con el tiempo, Quiñones-Hinojosa comprendió que su verdadero trabajo trasciende operar cerebros. "Mi negocio es darle esperanza a la gente", afirma. "Si yo fuera un CEO, sería un CEO de esperanza". Cuando aconseja a jóvenes soñadores, es directo: "Sueñen. No cuesta nada soñar". Pero advierte que el sueño requiere ejecución, sacrificio y trabajo constante. Sobre todo, insiste en elegir la medicina por razones correctas. "Muchos quieren ser neurocirujanos por prestigio o fama. Eso es incorrecto. Tienes que amar al ser humano, amar el servicio y tener empatía por el paciente. Si lo haces solo por dinero o fama, vas a fracasar".

Fuente original: El Tiempo - Salud

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