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De la isla al mundo: Jeddy Robinson, el lanzador que desafió los límites

Fuente: El Isleño
De la isla al mundo: Jeddy Robinson, el lanzador que desafió los límites
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Jeddy Robinson es un joven de 17 años de Providencia que representa a Colombia en los Juegos Suramericanos de la Juventud en Panamá. Fue excluido de un torneo local por lanzar demasiado fuerte, lo que impulsó a su familia a sacarlo de la isla hacia Barranquilla. Hoy es pitcher destacado con varios reconocimientos y está en la mira de scouts internacionales, viviendo un sueño que podría llevarlo a las Grandes Ligas.

En Providencia existe un joven que está escribiendo su propia historia, y esa historia podría cambiar la vida de muchos en su comunidad. Se llama Jeddy Eldan Robinson Hawkins, tiene 17 años y estos días viste el uniforme de la Selección Colombia de béisbol en los IV Juegos Suramericanos de la Juventud que se disputan en Panamá entre el 20 y el 25 de abril. No es casualidad que esté allí. Es el resultado de sacrificios, decisiones valientes y una familia que creyó en él cuando otros le cerraban las puertas.

Todo comenzó como en muchas islas: un niño con un guante, una pelota y el deseo de jugar. Jeddy empezó en la escuela de formación de la Alcaldía de Providencia, bajo la tutela de entrenadores como Henry, Moisés y Pedro Noé, un personaje querido en la isla por su dedicación a enseñar béisbol. Pero hay un momento que marca las historias de estos muchachos. En un torneo local le dijeron algo que para otros hubiera sido una humillación: no podía jugar porque lanzaba muy duro en comparación con los chicos de su edad. Lo que parecía un obstáculo, para su madre Neysa Danery Hawkins Borden fue una señal de alarma. "Si lo dejábamos ahí, lo atrofian", recuerda ella. La decisión fue drástica pero necesaria: sacarlo de Providencia.

A los 15 años, Jeddy se fue a Barranquilla para entrenar en la Academia Normando Linero. Allí consolidó su carrera como pitcher y sus números hablan solos: cuatro torneos consecutivos como mejor lanzador, una distinción como jugador más valioso y otro reconocimiento por mejor efectividad. Todo mientras terminaba su bachillerato a distancia y obtenía títulos técnicos en entrenamiento deportivo. El precio fue alto: pasó la Navidad de 2025 y el Año Nuevo de 2026 lejos de su familia, sin verlos durante más de un año. A su madre le dijo algo que resume su determinación: "Estoy haciendo sacrificios. Así es como uno logra lo que quiere".

Hoy ese mismo joven que fue excluido por lanzar demasiado fuerte es convocado para la Selección Colombia. Ya había estado en República Dominicana con el equipo de Texas en febrero de 2025, y en este momento scouts internacionales siguen de cerca su desarrollo. "Ya tiene las puertas abiertas. En cualquier momento puede llegar la llamada", comenta su madre con la esperanza de quien ve cumplirse los sueños. Lo que sorprende es que cuando Jeddy vuelve a Providencia, como lo hizo en Semana Santa, sigue siendo el mismo muchacho humilde y familiar que se fue.

Su historia trasciende lo personal. Es el reflejo de una juventud que encuentra salidas en el esfuerzo familiar y el apoyo de particulares, cuando debería haber garantías públicas en educación y deporte. En este camino, su familia reconoce a Normando Linero, Pedro Noé, Moisés Cardales, Mark Henry, Johnny Henry, John Hawkins, la escuela de formación de la Alcaldía y la I-Fish Association, cuyo representante Edgar Jay fue quien primero habló de este orgullo raizal. Para su madre no hay palabras suficientes: "La felicidad se nos sale del pecho".

Jeddy está en Panamá, pero su meta está más lejos. Las Grandes Ligas no es un sueño lejano para él, es una posibilidad real. Y cuando ese día llegue, no será solo el triunfo de un joven providenciano y su familia. Será el grito de todo un archipiélago diciéndole a la juventud: miren chicos y chicas, sí se puede.

Fuente original: El Isleño

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