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De aranceles a apagones: Colombia y Ecuador en espiral de represalias que toca su bolsillo

Fuente: Portafolio - Economía
De aranceles a apagones: Colombia y Ecuador en espiral de represalias que toca su bolsillo
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Desde finales de enero, Colombia y Ecuador entraron en una guerra comercial que comenzó con aranceles del 30% y escaló a restricciones energéticas, bloqueos fronterizos y tarifas de transporte de petróleo que subieron 900%. Ecuador ya anunció que aumentará sus aranceles a productos colombianos del 30% al 50% a partir de marzo, mientras ambos países intercambian acusaciones sobre seguridad fronteriza. El conflicto toca desde el precio de los alimentos hasta el suministro de electricidad, sin que las conversaciones diplomáticas hayan logrado una solución.

Lo que comenzó como una disputa comercial entre vecinos en menos de tres semanas se convirtió en una crisis que toca casi todos los aspectos de la relación bilateral: comercio, energía, transporte de petróleo y control fronterizo. El detonante fue el 21 de enero, cuando Ecuador anunció una "tasa de seguridad" del 30% a las importaciones colombianas, que entraría en vigor el 1 de febrero. Ecuador argumentó que necesitaba reforzar sus controles aduaneros para combatir el crimen organizado transnacional, el narcotráfico y la minería ilegal.

Colombia respondió rápido. Dos días después, el 23 de enero, el Ministerio de Minas y Energía suspendió las transacciones de electricidad con Ecuador, alegando que necesitaba priorizar el abastecimiento interno. Simultáneamente, el Ministerio de Comercio anunció un gravamen del 30% a productos ecuatorianos como fríjoles, arroz, banano, azúcar, aceites y artículos industriales como llantas, calzado y tuberías. Pero hay más: Colombia también propuso restringir el ingreso por vía terrestre en ciudades fronterizas como Ipiales y Puerto Asís, con limitaciones especiales para arroz (30 días) y productos agropecuarios frescos.

El golpe más duro llegó cuando Ecuador, el mismo 23 de enero, incrementó 900% la tarifa de transporte de crudo colombiano a través del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), pasando de tres dólares a treinta dólares por barril. Esto afecta directamente a productores petroleros colombianos que envían alrededor de 13.250 barriles diarios por ductos ecuatorianos.

El 6 de febrero hubo una reunión diplomática entre las cancilleres en Quito. Colombia pidió que Ecuador suspendiera su arancel del 30%. Ecuador respondió que lo evaluaría si había progreso en otros temas. Además, Ecuador señaló disposición de revisar la tarifa petrolera y abrir el paso del río San Miguel para facilitar el transporte de combustibles, pero condiciona todo a un acuerdo integral que incluya compromisos en seguridad fronteriza y tránsito de camiones.

Ahora el conflicto sube otro escalón. A partir del primero de marzo, Ecuador aumentará sus aranceles a importaciones colombianas del 30% al 50%. El Ministerio de Producción ecuatoriano argumentó que "tras constatar la falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia, Ecuador se ve en la obligación de adoptar medidas soberanas".

Analdex, la asociación de comercio exterior colombiana, advirtió que en este escenario "no existen ganadores" y que los efectos perjudican tanto a consumidores como a empresarios. Su presidente pidió que se abra una mesa de trabajo para desescalar el conflicto. La realidad es que estos aranceles encarecen desde la canasta básica hasta insumos industriales, mientras que el bloqueo energético y las tarifas petroleras amenazan la producción de hidrocarburos en la frontera. En menos de seis semanas, la relación entre los dos países pasó de roces comerciales a una crisis que toca la vida cotidiana de millones de personas en ambos lados.

Fuente original: Portafolio - Economía

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