DANE y empresarios chocan por cifras de empleo: ¿medio millón de empleos perdidos o un mal cálculo?

El presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, asegura que Colombia ha perdido cerca de medio millón de empleos formales desde 2023. El DANE salió a cuestionar estas cifras, argumentando que el gremio compara fuentes de datos distintas de manera incorrecta. La discusión refleja dos enfoques diferentes: los empresarios alertan sobre deterioro laboral mientras la entidad estadística insiste en mantener el rigor técnico de sus mediciones.
Mientras Colombia debate el estado real de su empleo, dos instituciones clave se encontraron en territorio de desacuerdo. Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), levantó la alarma asegurando que desde 2023 se han evaporado aproximadamente 500.000 puestos de trabajo formal en el país. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), guardián de los números oficiales, no tardó en responder cuestionando públicamente la forma en que llegaron a esa conclusión.
El quid del asunto está en las fuentes. Mac Master se basó en datos del sistema PILA/UGPP, que registra a los cotizantes de seguridad social. Desde allí observó inconsistencias con los reportes que publica el DANE. "Existe una gran inconsistencia entre los datos publicados por el DANE y los datos incluidos en el sistema PILA/UGPP", señaló el líder empresarial, pidiendo que las entidades oficiales explicaran la diferencia. El DANE respondió que los números de la ANDI no corresponden a sus datos oficiales y advirtió que mezclar diferentes fuentes puede distorsionar completamente el panorama del mercado laboral.
Aquí entra en juego un debate técnico que afecta directamente a millones de colombianos. El DANE se mide usando la Gran Encuesta Integrada de Hogares, que bucea más allá de simples registros de afiliación. Para la entidad estadística, empleo formal no es solo estar registrado en seguridad social: incluye condiciones laborales, ingresos estables y otros factores. Por eso insisten en que no es correcto equiparar una caída en ciertos registros administrativos con una destrucción generalizada de empleo formal. Es como si alguien dijera que bajaron las matriculaciones de carros porque menos gente renovó el SOAT, cuando en realidad hay más vehículos circulando que nunca.
Los empresarios, sin embargo, mantienen su preocupación. Mac Master ha reiterado que detrás de esas cifras hay una realidad: desaceleración económica, incertidumbre en las reglas de juego, costos laborales altos. Todo eso, argumenta, sofoca la creación de empleos verdaderos. El DANE, por su parte, hizo un llamado a la prudencia: analizar indicadores requiere rigor metodológico, no comparaciones parciales que puedan llevar a conclusiones apresuradas.
Esta disputa no es un simple tecnicismo. El empleo es el motor de la economía de las familias colombianas, influye en decisiones empresariales sobre inversión y crecimiento, y orienta las políticas públicas que gobiernos y congreso deben adoptar. Cuando no hay claridad sobre si realmente estamos perdiendo empleos o si solo estamos calculándolos mal, la incertidumbre se apodera del mercado. Y esa incertidumbre cuesta dinero real en los bolsillos de la gente.
Fuente original: Portafolio - Economía