Dagua bajo fuego: dos ataques con drones en dos horas contra la Policía en el Valle del Cauca

La alcaldesa de Dagua reportó dos ataques con explosivos lanzados por drones contra la subestación de Policía del corregimiento El Queremal el 17 de febrero. Los ataques, atribuidos a disidentes de las Farc bajo el mando de Iván Mordisco, dejaron daños en la infraestructura pero sin víctimas. Esta es la más reciente escalada de violencia en una región donde grupos armados han instalado banderas y cobran peajes a la población.
Dagua enfrentó una tarde de tensión el 17 de febrero cuando un grupo armado lanzó dos ataques con explosivos desde drones contra la subestación de Policía ubicada en el corregimiento El Queremal. El primer ataque ocurrió cerca de la 1:57 p.m. y el segundo se registró aproximadamente a las 4:00 de la tarde, en un intervalo de apenas dos horas. Según informó la alcaldesa Karol Villarejo, uno de los explosivos cayó en una casa vecina a la subestación, pero afortunadamente no hubo heridos ni muertos.
La comandante de la Policía Valle, brigadier general Sandra Liliana Rodríguez, confirmó los hechos y explicó que "la subestación de El Queremal del municipio de Dagua fue atacada con artefactos explosivos improvisados mediante dron". Aunque uno de los artefactos causó "graves daños" a la infraestructura de la subestación, resaltó que "no tuvimos ninguna afectación afortunadamente entre nuestro personal uniformado o personas civiles". La oficial aprovechó para agradecer a la ciudadanía por informar oportunamente sobre los hechos.
Los ataques son atribuibles al frente Jaime Martínez, una estructura de los disidentes de las Farc que obedecen las órdenes de Iván Mordisco. Este grupo tiene fuerte presencia en Dagua y zonas aledañas como Jamundí y Buenaventura, y también controla territorios en el norte del Cauca. La región vive bajo una presión constante: el grupo armado obliga a la población a pagar peajes y cuotas para financiar proyectos como la construcción de una carretera en el corregimiento de San Antonio.
La situación se tornó aún más alarmante días antes, cuando el Ejército desactivó cilindros bomba en Jamundí, municipio vecino, después de encontrar banderas de disidentes instaladas en zonas rurales. Esas banderas, que aparecieron en San Vicente y La Liberia, generaron pánico entre comerciantes y personas del sector turismo, quienes ven en ellas una señal de control territorial por parte del grupo armado. El concejal Luigi Morales expresó su preocupación: "Nos preocupa la situación porque se genera zozobra entre comerciantes y personas dedicadas al turismo".
Para muchos residentes de estas zonas rurales, la instalación de banderas de disidentes en territorios que deberían estar bajo control del Estado representa algo más que un simple símbolo. Genera la sensación de vivir en un territorio donde la soberanía nacional está siendo disputada por actores armados que imponen su propio régimen de terror. El Ejército ha intensificado su presencia en la región para contrarrestar estas estructuras, pero la realidad en el terreno sigue siendo de miedo e incertidumbre para una población que pasa de ser gobernada por la democracia a convivir con amenazas cotidianas.
Fuente original: El Tiempo - Colombia

