Culebrilla: qué es, quién corre riesgo y cómo prevenirla con vacunas
La culebrilla es una enfermedad dolorosa causada por la reactivación del virus de la varicela en el cuerpo. Afecta a uno de cada tres estadounidenses en algún momento de la vida y puede dejar dolor persistente en los nervios. La vacuna es la mejor protección, especialmente para mayores de 50 años y personas con el sistema inmunitario debilitado.
La culebrilla, también conocida como herpes zóster, es una enfermedad que causa un sarpullido doloroso e incómodo. Se produce cuando el virus que causa la varicela, dormido en el cuerpo desde años atrás, se reactiva de repente. Si alguna vez tuvo varicela, el virus permanece en sus nervios y puede despertarse décadas después.
En Estados Unidos, aproximadamente uno de cada tres personas desarrollará culebrilla en algún momento de su vida. Cada año se calcula que más de un millón de personas contraen esta enfermedad. El sarpullido típicamente aparece en forma de banda dolorosa en un lado del cuerpo, con picazón y sensación de hormigueo. Aunque la mayoría de personas solo la padece una vez, es posible tenerla más de una ocasión.
El riesgo de culebrilla aumenta conforme envejece, y es especialmente alto en mayores de 50 años. También tienen mayor peligro las personas cuyo sistema inmunitario está debilitado por enfermedades como ciertos tipos de cáncer o VIH, o por medicamentos como los corticosteroides. Los niños pueden contraerla, pero es poco común.
Una de las complicaciones más serias es el dolor de los nervios que persiste después de que desaparece el sarpullido, llamado neuralgia posherpética. Además, la culebrilla puede afectar la visión. Por eso la prevención es fundamental. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan dos dosis de la vacuna recombinante contra el herpes zóster (Shingrix) para adultos mayores de 50 años, y también para personas de 19 años o más con el sistema inmunitario comprometido.
Es importante saber que no se contagia culebrilla de otra persona con culebrilla. Sin embargo, quien nunca tuvo varicela ni recibió la vacuna puede contraer el virus del varicela-zóster al tener contacto directo con el líquido de las ampollas o al inhalar partículas del virus. En ese caso, la persona desarrollaría varicela primero, y podría tener culebrilla años después.
Si ya tiene culebrilla, puede proteger a otros cubriendo el sarpullido, evitando tocarse las ampollas y lavándose las manos frecuentemente. Debe mantenerse alejado de mujeres embarazadas sin vacuna, bebés prematuros y personas inmunodeprimidas hasta que las ampollas formen costras.
El tratamiento es más efectivo si se inicia pronto. Existen medicamentos antivirales como el aciclovir, valaciclovir y famciclovir que acortan la duración y reducen la gravedad de la enfermedad. Para el dolor, se pueden usar analgésicos de venta libre o con receta, y medidas como compresas húmedas, loción de calamina o baños de avena ayudan a calmar la picazón. Si sospecha tener culebrilla, consulte a su médico cuanto antes.
Fuente original: Mediplus - Qué hay de nuevo