Cuatro hábitos que impiden que el hígado se regenere y causan enfermedades graves

Aunque el hígado tiene capacidad de regenerarse, el alcohol, los virus de hepatitis, la acumulación de grasa y otros factores pueden dañarlo severamente. Enfermedades como la cirrosis, el hígado graso y el cáncer hepático son consecuencias del daño prolongado. Existen alimentos que ayudan a proteger este órgano, pero no siempre son suficientes si persisten los hábitos dañinos.
El hígado es un órgano con una capacidad regenerativa notable, pero esa fortaleza tiene límites. Cuando se expone a factores dañinos de manera prolongada, pierde la capacidad de recuperarse y comienzan a aparecer enfermedades graves que afectan la salud general. Existen cuatro factores principales que impiden que el hígado funcione correctamente y que terminan comprometiendo su regeneración.
El primero es el consumo de alcohol. De acuerdo con MedlinePlus, cuando una persona bebe, el hígado descompone la mayor parte del alcohol para eliminarlo del cuerpo, pero ese proceso genera sustancias dañinas. "Estas sustancias pueden dañar las células del hígado, provocar inflamación y debilitar las defensas naturales del cuerpo", explica la fuente. Con el tiempo, este daño acumulativo impide que el órgano se regenere correctamente.
El segundo factor son las infecciones virales, particularmente la hepatitis B y C. Estas enfermedades provocan una inflamación continua en el hígado. Según Medline, "si no se trata, puede durar toda la vida y causar graves problemas de salud, como daño hepático, cirrosis (cicatrización del hígado) o cáncer de hígado". La hepatitis A también es peligrosa, aunque generalmente no se vuelve crónica.
La acumulación de grasa en el hígado, conocida como hígado graso o esteatosis hepática, es el tercer factor. Los expertos de Clínica Mayo señalan que puede estar asociada a la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 o una dieta alta en grasas y azúcares. Este problema es particularmente común en personas con sobrepeso y malos hábitos alimentarios.
Finalmente, existen enfermedades autoinmunes, genéticas y otros problemas de salud que afectan el hígado. Entre ellas están la hepatitis autoinmune, donde el sistema inmunológico ataca las células del órgano, y enfermedades hereditarias como la hemocromatosis (exceso de hierro) o la enfermedad de Wilson (acumulación de cobre).
Para proteger el hígado, ciertos alimentos ayudan a su regeneración y bienestar: pollo y pavo, pescado, huevos, lácteos bajos en grasa como yogurt y queso fresco, y legumbres. Sin embargo, en muchas ocasiones estos alimentos no son suficientes cuando la persona continúa con hábitos dañinos o padece otras enfermedades. La prevención, el tratamiento temprano de infecciones virales y los cambios en el estilo de vida son fundamentales para preservar la salud hepática.
Fuente original: El Tiempo - Salud