Cuando pierde la selección, pierde su bolsa: el fútbol mueve millones en los mercados
Un estudio de economistas analizó más de mil partidos internacionales y encontró que las derrotas de selecciones nacionales hacen caer las bolsas de valores al día siguiente. El efecto es más fuerte en eliminatorias de Mundiales, donde las caídas alcanzan casi 50 puntos básicos. La explicación está en la psicología: los colombianos reaccionan emocionalmente de forma más intensa ante una derrota que ante una victoria, y esas emociones se trasladan directamente a las decisiones de compra y venta en el mercado de valores.
Cuando suena el pitazo final en un partido de fútbol internacional, muchos en las gradas sienten que terminó todo. Pero los economistas Alex Edmans, Diego García y Øyvind Norli demostraron que en realidad el partido continúa en un lugar menos visible pero igual de importante: la bolsa de valores.
Estos investigadores examinaron más de 1.160 partidos de selecciones nacionales disputados entre 1973 y 2004 y llegaron a una conclusión incómoda para los inversores: cuando la selección pierde, el índice bursátil del país tiende a caer significativamente al día siguiente. No es solo un número en una pantalla. Es dinero real que desaparece de los portafolios de quienes apostaron por las acciones ese día.
La magnitud de la caída es lo que sorprende. Mientras que una victoria apenas sube la rentabilidad promedio del mercado 5 puntos básicos (una unidad muy pequeña de medida en finanzas), una derrota la derrumba 18,4 puntos básicos en promedio. Pero cuando la derrota es en un partido de eliminación directa en un Mundial, el desplome se convierte en catástrofe: cae casi 50 puntos básicos. Para entender lo que significa: es como si la mitad de las transacciones que subían el valor de las acciones simplemente desaparecieran.
Los autores del estudio explican que el fútbol es prácticamente el único evento capaz de generar reacciones emocionales simultáneas en millones de personas de un país. "Es difícil imaginar otros eventos regulares que produzcan cambios de humor tan sustanciales y correlacionados en una gran proporción de la población de un país", escribieron los economistas en su trabajo. Lo curioso es que esas emociones no quedan en las casas o en los bares: suben directamente a los pisos 40 de los edificios donde funcionan los mercados de valores.
Pero aquí viene la parte que no muchos entienden: ¿por qué una derrota duele más que una victoria satisface? La psicología lo explica hace años. Las derrotas generan reacciones emocionales mucho más intensas que los triunfos. Investigaciones previas ya habían vinculado derrotas futbolísticas con aumentos de infartos, delitos e incluso suicidios, mientras que no se encontraban beneficios equivalentes tras las victorias. En el mercado pasa lo mismo: los inversores venden desesperados después de una derrota, pero no recompran entusiasmados después de un triunfo.
Lo interesante es que no todas las derrotas afectan igual. En partidos de fase de grupos, una derrota aún permite fantasear con la clasificación. Pero en una eliminatoria directa, es el fin. Ese momento donde muere la esperanza genera una onda expansiva de pesimismo que se traduce en ventas masivas. El estudio lo demuestra con precisión: mientras que una derrota cualquiera baja la bolsa 21,2 puntos básicos en promedio, una derrota en eliminatoria de Copa del Mundo la derrumba casi 50 puntos.
Finalmente, los economistas encontraron que el impacto es más fuerte en países donde el fútbol es parte de la identidad nacional. Y dentro de cada país, afecta con mayor dureza a las empresas más pequeñas, cuyos dueños suelen ser locales y están más expuestos al estado de ánimo general de la nación. Es decir: mientras más vive la gente el fútbol como propio, más hondo cae la bolsa cuando pierde la selección.
Fuente original: La República - Finanzas